Por Santiago Martínez Cartier.
Aquí pueden leer un texto de Marcos Vieytes sobre esta película.

¡Volvió del Toro! ¡Y con sabor a cuán poco! (Por no decir a nada). El mexicano se mandó un bodoque insulso que es pura superficie. Una película facilista y automática, que, al igual que sus máquinas protagonistas símil Transformers, parece funcionar de forma robótica.

Desde un comienzo, a propósito de esta superficialidad exasperante, sólo pude pensar en ese breve video en el que Kurt Vonnegut explica la forma de las historias, que puede aplicarse tanto a la literatura como al cine, cualquiera sea el caso. El método dicta que cualquier historia, por compleja que parezca, sólo está basada en los altos y los bajos de la hipotética vida de un personaje, que fácilmente pueden representarse gráficamente con una línea con curvas varias, según lo que le ocurra a dicho protagonista. El truco está en saber jugar con estas líneas y no quedarse sólo con ellas, sino explorar las infinitas posibilidades de las que cada ser humano es capaz. Vonnegut, como gran escritor que era, lo sabía a la perfección. Del Toro, como interesante director que venía siendo, se ve que no tanto, y sólo se queda con las curvas y se olvida que lo importante está más allá de ellas.


Titanes del Pacífico, que viene a ser como una cruza entre los mitos de Cthulhu de  H. P. Lovecraft y la popular serie animé Evangelion, cuenta la historia de una apocalipsis prematuro provocado por una invasión de extraterrestres intradimensionales y de los soldados que lo combaten dentro de gigantescos robots-armas, derrotando a los invasores uno a uno. Suena prometedor, pero la promesa se va cayendo desde un prólogo que ya anuncia lo tedioso que va a ser todo el resto.  Clichés que no se esfuerzan por ser otra cosa, actores que no se esfuerzan por disimularlo, y un manejo atroz de los tiempos cinematográficos remarcado por lo mucho que le cuesta a Del Toro mantener dos líneas narrativas funcionales a la vez.

Cada tanto algún chiste certero y ágil apacigua el ambiente, pero a los pocos segundos queda enterrado por el vacío ruidoso y sin muchas ideas que tiende a invadir la pantalla. La inclusión de Charlie Day como escape cómico, que al principio parece un acierto, pasa a ser una lástima porque se desperdicia el talento anárquico del comediante en cada una de sus apariciones.

Titanes del Pacífico es una película indiferente, y el hecho de verla o no también lo es, y ahora me parece que también lo es el hecho de escribir sobre ella, porque que no vale la pena pensar de más sobre algo que nunca fue hecho para ser pensado. Pero bueno, por lo menos nos termina enseñando lo divertido y políticamente correcto que puede llegar a resultar el martirio. 

Titanes del Pacífico (Pacific Rim, EUA, 2013), de Guillermo del Toro, c/Charlie Unnam, Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Day, Ron Perlman, Santiago Segura, ‘131.