De Armando Bo, el cine, la pornografía ingenua y otras reflexiones (Rodolfo Kuhn, Corregidor, Buenos Aires, 1984):

Recuerdo un día en que me encontré con Armando en el hall de los laboratorios Alex. Volvía de Sudáfrica donde él e Isabel habían filmado con otro director una película en inglés. Y me contó la historia:

«Vos sabés que el director era un hincha pelotas, como debés ser vos, perdoname ¿no? Pero era uno de esos directores que miran un rato largo por el visor, y vos sabés que a mí me pone nervioso porque yo trabajo muy rápido. Y este tipo pretendía que Isabel y yo dijéramos la letra en inglés. Entonces nos daban el libro de fonética para que estudiáramos y después encajara bien el doblaje. El primer día nos lo aguantamos, pero después me cansé y le dije: ‘Mister, así no va.’ ¿Sabés qué hicimos? Arreglamos con Isabel y nos hicimos toda la película recitando la formación de Independiente. ¿Te imaginás la escena de amor? Yo la miraba y le decía: ‘Santoro, Sa y Pavoni’ y ella me contestaba ‘Commiso, Raimondo, Semenewicz’. ¡Salió bárbara!».

Cada vez que leo ese párrafo pienso a Bo con la voz del Gatica de Favio.