Cine australiano (Primera parte): El desierto rojo

Fecha #1: Miércoles 10, 17, 24 de junio y 1° de julio, de 19:30 a 21:30 hs.
Fecha #2: Sábados 13, 27 de junio, 4 y 11 de julio de 17 a 19 hs.
Lugar: Avda. Congreso y Avda. Cabildo, Belgrano, CABA.
Curso completo: $400.- Clase: $100.-
Informes e inscripción: marcosvieytes@hotmail.com / 15-3880-9891 / 4784-1292

Clase #1: Análisis de Wake in Fright (1971) 

Clase #2: Análisis de Roadgames (1981)

Clase #3: Análisis de Mad Max 2 (1981)

Clase #4: Análisis de Apocalypto (2006)

En cada clase se proyectarán y analizarán fragmentos de la película elegida y otros que tengan asociación con ella. Verlas antes de la clase facilitará la interacción, pero el énfasis está puesto en los aspectos formales antes que narrativos. El objetivo es suministrar herramientas formales para mirar mejor la película en cuestión y las imágenes en general.

387_1

– ¿De dónde viene el cine australiano?

– ¿Qué es el cine de explotación?

– Particularidades del ozploitation.

– Rutas y desierto como territorios físicos, audiovisuales y narrativos.

– Tierra de la locura: antecedentes históricos.

– Influencia de los géneros cinematográficos estadounidenses.

– La función de los automóviles.

– La importancia de Mel Gibson.

Wake in Fright: El primer plano fija el sentido de la película. La cámara gira trescientos sesenta grados y esa panorámica filmada desde la altura de un molino rastrilla el parsimonioso desierto calcinado por un sol intolerable. Hay un camino que más que camino es una huella y hay un par de edificaciones precarias, institucionales, estándares. No hay señales de vida, ni ser humano, ni animal, ni planta distinguible a simple vista. Lo único que importa es el círculo trazado por el movimiento de la cámara, que ocupa el centro del plano y lo constituye a su alrededor, encerrándose en él como hará el protagonista, quien labra su propia cárcel más allá de la compulsiva hospitalidad del entorno y de los condicionamientos sociales. Alguien habla del infierno, que no es otra cosa que ese sitio del que no se sale nunca y en el que todo se repite ad infinitum.

roadgames2Roadgames: Otro plano secuencia en el que la cámara gira trescientos sesenta grados señala una continuidad entre el colonialismo británico a sangre y fuego del mural que muestra a nativos australianos negros masacrados por ejércitos y el global contemporáneo de la sociedad de consumo expuesto en la máquina tragamonedas. Con un movimiento de cámara este thriller inscribía la lógica del espectáculo y de los géneros cinematográficos en la historia política. No es poca cosa, habida cuenta de que cuarenta años después cuesta ver, primero, buenas películas de género; segundo, buenos movimientos de cámara que conserven sentido del espacio físico; y, tercero, precisiones críticas aunque más no sea como telón de fondo o comentarios al paso (en este caso, de una road movie).

Mel Gibson: Sus películas están atravesadas por esa potencia desesperada y peligrosa, por esa ansiedad animal, por ese instinto de aniquilación absoluto que, en el plano estético, puede transfigurarse creativamente. Basta pensar en el terrorífico sacrificio ritual de Apocalypto, que daba miedo tanto como excitaba. Esto último es lo más molesto de todo el asunto. Gibson alumbra la crueldad del ser y de la naturaleza que aprendemos a reprimir y nos hace disfrutar de esa violencia visceral en películas que cumplen la función de rituales que, sin embargo, más de una vez se le escapan momentáneamente de las manos a los agentes de publicidad incapaces de encauzar tan puros desenfrenos de aniquilación.

Curso de Julio – Cine australiano (Segunda parte): Peter Weir, el médium: analizaremos La última ola, Gallipoli, Matrimonio por conveniencia y The Way Back.

Comparta sus opiniones