Cortitos y al pie: Dreyer, por Marcos Vieytes

wecaughtferryFeroz. Ellos alcanzaron el ferry es un corto material y metafísicamente feroz. Empieza con el plano frontal de un barco llegando a puerto. Contraplano desde el interior del barco, placer del reencuadre, contraste entre las superficies de sombra y las de plena luz diurna, helada y solar. Limpia distinción entre lo claro y lo oscuro en el orden plástico que habrá de enrarecerse luego en el plano de lo simbólico. Seca, nítida sucesión de primeros planos y de planos-detalle que trasladan al espectador la experiencia de la carrera en moto de los personajes, arriesgándose a tener un accidente mientras recorren a toda marcha una carretera sinuosa para alcanzar otro ferry que parte en 45 minutos. Hay por lo menos un par de planos filmados desde otra moto, pues la cámara sigue a los protagonistas por franjas estrechas que sólo un vehículo de la misma clase pudo haber franqueado. Esta operación no sólo resulta sensorialmente estimulante, sino que revela toda su complejidad moral cuando nos enteramos de que el corto fue realizado para desalentar los excesos de velocidad y disminuir la proporción de accidentes de tránsito. Sucede entonces que la película bascula entre el mensaje aparentemente unívoco que el tajante y conciso final satisface, y el placer físico derivado de la velocidad y la exhibición de la técnica en el que nos sumerge. Pero hay más, porque finalmente la pareja de protagonistas alcanza el ferry, sólo que desviándose de tal manera que las últimas imágenes participan tanto del vanguardismo como de la más fúnebre mitología fantástica nórdica.

Ellos alcanzaron el ferry (De nåede færgen, Dinamarca, 1948), de Carl T. Dreyer, 11′.

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