Por Gabriela López Zubiría.

“Las artes audiovisuales representan al villero de una manera burda y exagerada, una visión que viene desde afuera con total impunidad. Los actores son de otra extracción social, o tal vez pobres que responden a las órdenes de un director que no lo es. Entonces se exageran gestos o vocabularios, anulando la potencia que, por naturaleza y dolor, llevan todos los villeros en su cuerpo.”
César González*.
Viernes 21,30 hs. Afuera hace muchísimo frío y en el Gaumont mucha gente hace cola, prolijamente, para ver Diagnóstico esperanza. Están también los chicos que, tímidamente, ofrecen la revista Todo piola. Les pregunto: “¿Son del barrio?” Y con orgullo responden: “Sí, y también los actores”.
Diagnóstico esperanza, la ópera prima de César González, es ante todo una película política. Asentada en la ficción da cuenta, desde adentro, de un espacio de la realidad que a la mayoría nos llega a través de –otro recorte y también político- las noticias policiales y programas de televisión como Policías en acción. González retrata con identidad “una película villera, sobre villeros”.
La película está íntegramente subtitulada, un gran acierto que no solo la hace comprensible, sino que pone en evidencia otro signo de marginalidad, el código restringido que, paradójicamente, refuerza la potencia de todo el discurso.
Diagnóstico es, además, una película coral que recorta la marginalidad desde la mirada de sus protagonistas, sin mediaciones. Y es ahí donde se vuelve fuertemente política. Es además una película sobre el dinero y el consumo (de objetos, de ropa, de zapatillas y de drogas) como único escape y a la vez como la única marca de pertenencia e inclusión posible (un diálogo maravilloso lo retrata: “vamos a bacanear, a ir a bailar y a comer afuera, porque los chetos son los únicos que pueden bacanear”).


A pesar de que algunos personajes son retratados con trazos algo gruesos, especialmente los adultos (por ejemplo, el policía corrupto y su crisis de abandono; el comerciante clase media cacerolo que no soporta la bonanza de su cuñado y por eso hace arreglos con el cana para que lo asalten; o la madre transa y su brutal discurso) que movilizan la trama de la ficción que sirve de excusa para contar las otras historias, es justamente esa elección la que pone en evidencia cómo a muchos de estos pibes (no es casual que los protagonistas sean en forma casi excluyente niños y jóvenes) no les queda más que cumplir con el “deber ser chorro”, una gran definición del director César González.
Filmada en el barrio Ejército de Los Andes de Ciudadela (conocido como Fuerte Apache) y la Villa Carlos Gardel de Morón con una sola cámara, en Diagnóstico esperanza no hay estilización de la miseria, el escenario no se muestra embellecido por la cámara en pos de la virtuosidad de la imagen. La basura se acumula en todos lados, heladeras oxidadas, charcos y mucho barro después de la lluvia, autos quemados se convierten en el patio de juegos. Tampoco hay mujeres en roles protagónicos, ni abrazos, ni risas, ni amor y siempre es de día.
En Diagnóstico esperanzael mensaje es claro como una mañana. La “inseguridad” no se soluciona con más policía ni mano dura, es un problema estructural y complejo relacionado con la invisibilidad de un gran sector de la población, la falta de oportunidades, la desigualdad y el trabajo. Es algo que va mucho más allá de lo que cualquier noticiero o análisis periodístico puedan conjeturar y cuya solución precisa, de forma urgente, otras acciones y herramientas. Esta película, como sostiene su autor, es quizás la forma de mostrar que el arte –y de ahí la esperanza- puede ser una de ellas.

*César González, conocido como el poeta Camilo Blajaquis, (Camilo por Cienfuegos -uno de los artífices de la revolución cubana- y Blajaquis por uno de los personajes clave de Operación Masacre, libro de Walsh) nacido y criado en la villa Carlos Gardel de El Palomar, editó dos libros, dirige la revista Todo piola y estudia Letras en la UBA. Después de conducir un par de temporadas en Canal Encuentro el programa Corte rancho, Diagnóstico esperanza – en la que también actúa- es su primera película como director.

Aquí pueden leer un ensayo de Luis Franc acerca de la película.
Diagnóstico esperanza (Argentina, 2012), de Gabriel César González, c/ Nazarena Moreno, Alan Garvey, Esteban El As, Mariano Alarcón, Sabrina Moreno, Nicole Blanco, Javier Omezoli, Analí  Céspedes, Tino Vera, Mariano del Río, ’96.