La transposición cinematográfica de un texto literario no tiene porqué ser literal, ya que la película puede funcionar como la particular interpretación del texto por parte del director, o incluso una re-lectura del mismo en el contexto presente cuando se trata de una texto de otra época. El desafío es, en todo caso, mantener el espíritu del texto, caso contrario no sería necesario referenciarse en el mismo. Este es el reto al que se enfrenta el realizador griego Babis Makridis en su tercer largometraje Birds (or how to be one), que participó en la programación de la última edición del Festival de Rotterdam.

La película está inspirada en la comedia antigua de Aristófanes Las aves (414 A.C.), que es básicamente una sátira política de la Atenas de su tiempo. El contexto histórico en el cual la escribe es la expedición militar de la flota ateniense hacia Sicilia durante la Guerra del Peloponeso contra Esparta. En esta comedia, dos ancianos atenienses llamados Pistetero (el convincente) y Evélpides (el crédulo), cansados de la burocracia y de los infortunios de la vida en Atenas, parten en busca de Abubilla, un rey tracio que fue convertido en pájaro, esperando que les indique un lugar donde vivir una vida feliz. Como tal lugar no existe en la tierra, se les ocurre convertirse en aves y fundar, con la aprobación de todas las aves, una ciudad entre el cielo y la tierra a la que llaman “Ciudad de las nubes y los cucos”. Bajo el pretexto de que las aves son más antiguas que los dioses se proponen recuperar su reinado construyendo grandes murallas que bloqueen a los dioses, sumiéndolos en la hambruna, lo cual no les dejará más alternativa que rendirse y entregarles el cetro.

En esta comedia, Aristófanes da cuenta de la ciudad ideal como un escape respecto del malestar en la cultura, ya que los dos hombres pretenden evitar pagar el precio -la cesión de la satisfacción individual- que supone la vida en sociedad. Esta línea es clave por cuanto buscan como guía a Abubilla, que fue un rey tracio que violó a su cuñada y que, en medio de las persecuciones en venganza por el aberrante acto, fue salvado por los dioses al transformarlo en pájaro. Por otra parte, Aristófanes también expresa una crítica contra el imperialismo y totalitarismo de Atenas, ya que la ciudad ideal de las aves es una ironía, en tanto establecen su reinado sobre los hombres y los dioses en base a la fuerza y la imposición. Incluso se desprende aquí una reflexión sobre la propia comedia antigua: ¿es simplemente un entretenimiento escapista? ¿O es un artificio necesario para sobrellevar la vida cotidiana? O incluso como sátira política sobre la utopía de un mundo feliz, como en este caso, ¿puede tener efectos que conlleven a una modificación de la realidad cotidiana?

La película que nos ocupa se inspira libremente en la comedia de Aristófanes, de esta manera toma como eje a la figura del ave, como símbolo de la libertad, de la liberación de las restricciones de la vida cotidiana y se propone plantear la dificultad que supone alcanzarla. Narrativamente se organiza en bloques de nueve pasos para convertirse en un pájaro y cabalga entre el documental, la ficción cinematográfica experimental y el ensayo teatral. El film, en su línea más documental, va siguiendo el proceso de una compañía teatral, que aloja diversas minorías, desde los ejercicios previos para encontrar al personaje, los ensayos, la puesta escenográfica, la previa tras bastidores hasta la representación de la obra. Esta línea es fragmentada por escenas más experimentales, en plano fijo, en las que algunos actores, a modo de casting, responden preguntas que buscan indagar en sus motivaciones con respecto a la obra, sus reacciones desde el personaje de pájaro a diversos aspectos como la ejecución de cantos y sus inflexiones anímicas, el  miedo a la altura, al despegue y el aterrizaje, la convivencia con otros o respecto del ataque. También hay escenas más del estilo de la performance en las que se recitan en plano fijo fragmentos de distintos pasajes de la obra, en ambientes vinculados a la naturaleza como un invernadero o el desierto, o más inertes como un museo de ciencias naturales o el tumulto callejero de la gran ciudad o las azoteas de altos edificios, contraponiendo espacios abiertos y cerrados tanto desde el encuadre como desde la locación elegida. Otras escenas tienen un aspecto más ilustrativo, representativo de algún pasaje de la obra como los aviones, las aerosillas, los barriletes, los paracaídas, los arneses que elevan en relación al vuelo de los pájaros, o la diversidad de formas de muros o de ornamentos de cruces en las tumbas en lo que hace al aspecto de ruptura de la ciudad ideal. En el comienzo, incluso es interesante la escena del avistaje de aves, que selecciona en contraplano a determinados humanos, de acuerdo a sus características, como representantes de las distintas especies de aves que se van hallando y detallando, lo cual genera un efecto cómico.

Si bien la propuesta de abordar el problema de la libertad es interesante y desde lo visual ofrece imágenes fotográficas bastante bellas, uno de los problemas de la película es que conforme avanza se produce una acumulación reiterada y posmoderna de elementos, que no aportan un sentido nuevo ni tampoco una salida del elemento representativo, diluyendo la fuerza de aquello que el director se propone expresar. Puede ser un trabajo que interese a un cierto público intelectual del circuito de festivales o incluso en tanto ejercicio teatral a algún estudiante de teatro, actor o dramaturgo, pero como experimento no es suficientemente logrado como para capturar al espectador común y desprovisto del contexto de la obra; como bien lo expresa el personaje más excéntrico pero más lucido de la película: “Esta película no trata de Las aves, sino de nosotros que somos unos locos. Los pones a gritar como gansos en Nueva York: ¿y esperas que yo, un pavo sin educación, entienda eso que intentas decir de las aves y la comedia antigua?”.

Otro aspecto por el cual la película no termina de funcionar es porque se despoja del humor de la sátira política. De esta manera, al despolitizar el sentido de la obra de Aristófanes en términos de crítica al imperialismo, se pierde el espíritu de la misma, que es donde encuentra su máxima potencia. Es una pena que no se haya aprovechado mejor un texto tan rico, con tantas resonancias poéticas y políticas que todavía tiene mucho para decir en nuestro presente como es Las aves. Quizá una propuesta más abierta al público en lugar de un ejercicio intelectual autístico, al modo de una adaptación satírica en clave de ficción ambientada en la época contemporánea, hubiera funcionado mejor. La libertad artística es importante, pero no debe descuidar que la obra se termina de producir en el encuentro con el espectador.

Calificación: 6/10

Birds (or how to be one) (Grecia, 2020). Dirección: Babis Makridis. Guion: Babis Makridis (sobre la obra Las aves de Aristófanes). Fotografía: Konstantinos Koukoulios. Montaje: Marios Kleftakis. Elenco: Alexandra Aidini, Kostas Berikopoulos, Konstantinos Bibis, Galini Chatzipaschali. Duración: 80 minutos.