Amor inmortal: Eien no hito, por Marcos Vieytes

Con ese título no podía ser otra cosa que un melodrama. Pero ¡qué melodrama! La exclamación no responde tanto al juego de pasiones exacerbadas expuesto como a las extravagancias de la puesta en escena. La primera y principal, omnipresente, es la música española. Que empieza con una guitarra, sigue con palmas sobre la madera del instrumento, y continúa con un coro que comenta la acción, todo esto exclusivamente en la banda sonora (aunque hay un plano-detalle de uno de esos típicos zuecos japoneses que concretiza el sonido, y hace pensar en castañuelas, tacos y bailaores). El efecto es de sorpresa, arrebato y distanciamiento, quizá en ese orden. La película está separada en capítulos temporales. Las fechas son las de 1932, 1944, 1949, 1960 y 1961, año de filmación de la película. Las primeras tres se corresponden con situaciones bélicas: en 1931 Japón gobierna Manchuria, poco antes de la segunda guerra sino japonesa, y de China vuelven los protagonistas masculinos de la historia; la segunda y la tercera están relacionadas con la Segunda Guerra Mundial y cierto accidente geográfico con la bomba atómica. La protagonista femenina es Hideko Takamine -actriz preferida de Mikio Naruse- y encarna a la hija de unos campesinos que es violada por el hijo del señor del pueblo, un muchacho que vuelve de la guerra lisiado y se casa con ella después de forzarla sólo para competir con el hombre que ella ama, un pibe de rango inferior pero más espontáneo y menos atormentado a quien envidia. Este último es quien menos aparece en la película, pero alrededor de él gira el vínculo matrimonial de esa pareja unida no por el amor, sino por el espanto. Los primeros tres capítulos dosifican las fórmulas melodramáticas, pero en las últimas dos se advierte un grado tal de autoconciencia que roza lo kitsch y está más cerca del distanciamiento kitsch de Almodóvar (las variaciones españolas ayudan a pensar el vínculo) que del distanciamiento trágico-crítico de Fassbinder. La naturaleza, como siempre en el género, juega un papel fundamental, y hay un volcán que recuerda a Stromboli.

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