cropped-banner-para-pag3«Hagamos nuestros propios festivales, hagamos nuestras propias películas»

En el marco de las Actividades Especiales del 29º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se presentó Cine Próximo uno de los proyectos del Cluster Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires. Se exhibieron 20 teasers o avances de largometrajes de producción inminente, producidos o coproducidos por productoras audiovisuales de la provincia de Buenos Aires. Además se anunció el lanzamiento del proyecto Talento Integrado que, en el marco de las actividades de estas ONG de producción Audiovisual que son los Clusters de: la Provincia de Buenos Aires, Chaco-Corrientes, Bariloche y Alto Valle-Neuquén, se propone realizar 10 largos-cortos (porque se trata de películas de 65 minutos que se filman en cinco días) en el transcurso de los próximos 5 meses. La consigna es capitalizar experiencias en el marco del trabajo artístico, uniendo técnicos y actores de diferentes regiones en un tercer espacio comunitario donde se proponen compartir saberes, inquietudes y un concepto más amplio de la creación artística, incluyendo a los vecinos del lugar. La primera película se rodará en Entre Ríos a mediados de diciembre. Por su parte, el Cluster Buenos Aires dio novedades sobre su festival Cine con Riesgo, que actualmente cuenta con 6 sedes físicas incluyendo una en Belice -Centroamérica- y otra en Capital Federal (apuntan a tener 23, una por cada provincia) y que está en tratativas con la Red AATECO (Asociación Argentina de Teledifusoras Pyme y Comunitaria) para su difusión, además de estar preparando una plataforma online para la visualización de los materiales.

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José Celestino Campusano

Como si esto fuera poco llegó la frutilla de la torta, la presentación de los avances del más ambicioso de los proyectos de este colectivo: la Superproducción Multiprovincial Comunitaria, que ya tiene su guión terminado y que se trata de una película de época que abarca desde 1880 a 1950, «intensamente dramática» -dirá José Celestino Campusano, director de El perro Molina– y que, como su nombre lo indica, es superproducción porque involucra a más de 100 técnicos (la idea es 3 por provincia) lo que genera una estructura con roles asignados que cubren todas las necesidades de los equipos, es multiprovincial porque abarca a todo el país, y es comunitaria porque, en consonancia con la consigna de producción horizontal y solidaria, se trabaja conjuntamente para crear una propuesta cinematográfica donde cada una de las personas se integren de manera comunitaria al proyecto, instaurando una forma de realización sustentable y asociativa. El inicio del rodaje está previsto para septiembre de 2015.

Este panorama da cuenta de la complejidad de las voces y los escenarios que se están gestando y, en muchos casos, creciendo y desarrollando en el universo audiovisual argentino. Lo que parece fuera de toda discusión es que, definitivamente, algo está cambiando en la forma de concebir y hacer cine. Y eso siempre es una buena noticia

Cine comunitario, producción horizontal y solidaria.

¿Qué es un Cluster Audiovisual? Miguel Angel Rossi, del Cluster Bariloche, dió una definición de estos colectivos «entendidos como grupos de producción audiovisual comunitaria que proponen un trabajo horizontal y solidario en el que el director y el responsable del catering -por ejemplo- tienen la misma importancia dentro del proyecto»; nacen en el 2010 impulsados por la premisa de visibilizar la producción regional y con ello no sólo las problemáticas específicas de cada región sino, fundamentalmente, la construcción de la propia identidad audiovisual. En este contexto la posibilidad de hacer un cine comunitario aparece como una fuerza innovadora surgida de las entrañas mismas de la comunidad que transforma al cine en una estrategia que apunta a subvertir los cánones (y, esencialmente, las miradas) que las grandes producciones han establecido para retratar a la región.

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Rodaje de El perro Molina

Por otro lado, José Campusano, presidente del Cluster Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires se refirió a la responsabilidad de los audiovisualistas quienes a través de colectivos comunitarios de producción apuntan a construir una identidad audiovisual soberana, lo que implica que «la mirada que nos define no pase por las capitales del mundo sino que surja y se fortalezca en la región con el aporte de los protagonistas, los vecinos, la comunidad».

«El director de cine debe capitalizar el conocimiento social que es lo que nos ayudará a entender y a hacer de éste un mejor lugar para nuestra descendencia», concluyó Campusano.

Aquí puede leerse un texto de Marcos Vieytes y otro de Marcos Rodríguez sobre el estreno de El perro Molina.