El thriller como McGuffin: Young and Innocent, por Marcos Vieytes

Una de las primeras secuencias notables de Young and Innocent consiste en un fabuloso travelling que sigue al detenido protagonista desde el interior de la comisaría hasta el exterior, donde la cámara se topa con un automóvil. El primer plano de la máquina dura un tiempo significativamente mayor al corriente y uno se da cuenta entonces de la fascinación por la técnica que embarga el avezado, joven pero nunca inocente ojo de Hitchcock. Es cierto que ese auto acabará siendo el medio para obtener la libertad, librarse de culpa y conocer a una chica. Pero en esa demora de la cámara hay otra cosa. Los automóviles que Manuel Romero en La rubia del camino y Frank Borzage en Deseo, por citar otras dos películas de la época con mujeres al volante, filman con cierta naturalidad, como un instrumento más en función de los personajes o como metáfora de las relaciones entre ellos, es mostrado por Hitchcock con preciosista deliberación. Mientras los otros fijan la cámara en el auto y se valen del backprojecting para simular movimiento, o siguen su recorrido con planos generales, el director inglés lleva la cámara y nuestra mirada justo hasta un automóvil estacionado y vacío, la deja unos cuantos segundos allí sin brindar información adicional alguna, para moverla luego hacia la izquierda, mostrar a la protagonista femenina en claro segundo plano con relación a la máquina, y recién entonces continuar con la acción.

Claro que acción, lo que se dice acción, no hay demasiada aunque sí abunde el movimiento, las idas y venidas de un falso culpable y otros paradigmáticos personajes de la futura obra de Hitchcock, cierto humor absurdo, el imposible plano aéreo de unas aves en vuelo tan espeluznantes como las de la mitológica Los pájaros, y el activo sentido cinemático –todavía no cináptico, por inventar un neologismo que designe esos cerrados mundos mentales cinematográficos que son sus películas- del director inglés. Pero de thriller la película tiene poco y nada, apenas si el planteo de una estrella de cine asesinada y la sospecha que cae sobre el guionista, británico pero recientemente contratado por Hollywood, que la visitó esa misma noche. En Young and Innocent el género mismo está usado como Mc Guffin, y lo que suponemos thriller es, en realidad, una comedia que anticipa películas como ¿Quién mató a Harry? o Mr. and Mrs. Smith.

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