Entrevista a Javier Palleiro, director de Respirar, por Carla Leonardi

«Respirar es un drama que trata básicamente del miedo a las pérdidas»

Carla Leonardi: Vi tu película y me gustó mucho cómo abordaste el tema. También estuve investigando que hiciste un primer cortometraje que se llamó Buen Viaje (2008), con el cual tuviste muy buena recepción y ahora pasás a este largometraje. ¿Cómo surgió la idea de filmar Respirar?

Javier Palleiro: Ahora que lo mencionás, cuando estábamos presentando el corto lo hicimos inicialmente como un trabajo de amigos. Queríamos contar una historia pero yo no había dirigido nunca, así que fue lo primero que filmamos en la vida con Guillermo Rocamora, que es mi amigo y coguionista. Y por una cuestión  de esas magias que a veces suceden en el cine nos invitaron a ir a la competencia del Festival de Cannes. En ese momento, en 2008, ya hace 10 años, yo ya estaba escribiendo las primeras notas sobre Respirar, que en aquel momento no se llamaba Respirar pero  ya tenía  las primeras imágenes de esta historia. Quiero decir que esto supone un proceso de 10 años que se inicia casi con el estreno del corto. Y en aquel momento había nacido mi primer hijo y estaba con un miedo permanente de que se muriera. Me despertaba a la noche y pensaba que se iba a morir… Y tenía esos sueños de ahogo constante que después pasaron a ser parte de la película. Entonces, digamos que el origen emocional te diría que parte de ese miedo y después la película toma otro camino, pero esas imágenes de ahogo que son como el germen de esta película surgen en ese momento del nacimiento de mi primer hijo y el miedo a su muerte. A partir  de ahí empecé a pensar en el miedo  general que tenía a perder cosas, la posibilidad de que se murieran personas, o quedarme sin trabajo. Todos esos miedos confluyen o  tratan de confluir en Respirar.

CL: Partís de algo muy personal pero lo transformaste en otra cosa. Eso me parece interesante.

JL: Si. No es documental, no es mi historia.

CL: Tampoco es una catarsis, lo transformaste en algo totalmente diferente.

JL: Me acuerdo que fui a un taller de tutoría de guiones y era solamente catártico, incluso me acuerdo que lloraba mientras contaba la historia y el tutor me decía: “¿qué, vas llorar toda tu vida? Bueno, no,  en este momento necesito esto”. Después, cuando se  involucró Guillermo (Rocamora) en el guion al transformarlo en un guion de dos se pierde un poco esa cosa tan interior, tan fuerte que nadie entiende, y se termina  transformando en una película de verdad, digamos.

CL: ¿Cuánto tiempo te llevó la película desde que empezaste a escribir el guion hasta que terminaste el rodaje?

JL: Mirá, desde la primera versión en 2008 fueron 8 años, porque filmamos en 2016 pero te diría que esta versión del guion es una versión que es ya de 2013. Los primeros cinco años fueron de catarsis, sin un verdadero sentido fílmico concreto, y después en 2011 o 2012 empezamos a escribir con Rocamora y  ahí ya tomó este nuevo carácter. Además, justo en ese momento en Uruguay se estaba debatiendo la despenalización del aborto y eso se nos filtró de algún modo en la historia y le cambió el carácter. Esa parte que tiene que ver con el embarazo  es algo que se le agrega a la historia tiempo después. Por eso creo que si no la hubiera terminado y la filmara hoy ya tendría otras cosas; es así, como un proceso que no se termina nunca. Termina cuando estás editando. Lo que editamos fue diferente a lo que escribimos, desordenamos cosas, que le daban otro sentido.

CL: La película esuna  co-producción uruguayo-argentina, ¿se filmó enteramente en Uruguay?

JP: Se filmó todo en Uruguay y la verdad que no podría existir la película si no fuera por la co-producción. Nosotros conocimos a Juan Pablo Miller, que es nuestro co-productor argentino de Tarea Fina. Lo conocimos hace unos cuantos años porque en un momento íbamos a ser nosotros co-productores de una película que se filmaba en Argentina: El cerrajero de Natalia Smirnoff. Finalmente esa co-producción no sucedió pero más adelante empezamos a hacer películas juntos y la verdad que hubiera sido imposible hacerla sin ese aporte. Para empezar, María Canale, la protagonista, Y los otros tres personajes más importantes que tiene la historia son todos argentinos: César Bordón, Estaban Bigliardi y María Villar. Ellos le dieron un carácter que una película 100% uruguaya no hubiera tenido. Nosotros a su vez fuimos co-productores de Invisible (Pablo Giorgelli, 2017) que fue filmada en Argentina, y que también tiene que ver con la temática; son películas un poco hermanas, se gestaron en épocas similares y tratan temas similares.

CL: ¿Sobre qué trata Respirar, con qué se va a encontrar el público?

JL: Es un drama, seguro. Al menos así lo veo yo. Básicamente trata sobre el miedo a las pérdidas. Como te decía antes, el origen, la esencia emocional, es esa.  El miedo que tenemos todos -algunos lo tenemos más pronunciado- a perder lo que nos rodea,  incluso hasta el punto de perder la cordura. Ese creo que es para mí el extremo de las pérdidas, mi miedo más grande. Porque vos podés seguir perdiendo lo que sea, incluso un hijo, un embarazo, un marido, tu madre, tu padre, pero si mantenés como la cordura, creo que ahí lo podes ir resolviendo. El tema es cuando llega el momento de perder la cordura y Julia, la protagonista, camina en ese filo entre la cordura y la locura, sin saber dónde está el límite.

CL: De hecho me parece que está muy bien trabajada la ambigüedad de ella con respecto a su ex pareja y al embarazo, y creo que hay un elemento clave en la película que es el agua. ¿Vos eso cómo lo trabajaste?

JL: Bueno, con el agua a mí me despierta esa sensación; le tengo mucho  miedo al agua. Hice el curso de buzo para poder filmar la película. Varios del equipo hicimos el curso a la vez, fue bastante sufrido, pero lo hice. Requiere mucha concentración porque es un lugar en el que lo que está perdido por completo es el control sobre tu vida. Te movés de otra manera dentro del agua. Si no hacés pie, lo que podes controlar de tus movimientos es muy poco, a veces tiene que ver con cosas muy sutiles como exhalar el aire que tenés en los pulmones para poder bajar o respirar por el tanque para poder subir. Es para mí un lugar muy inseguro, muy inestable, pero al mismo tiempo tiene relación con el útero, ¿no?, con ese espacio de contención que yo siento que debería ser un lugar muy lindo…. Un lugar donde te ahogás y al mismo tiempo donde empezás tu vida. Es un poco extraña la sensación, ambivalente, y si mirás a los bebitos, ellos con mucha naturalidad cuando están en el agua cierran la glotis y pueden nadar por abajo del agua. No se ahogan, para ellos es un lugar muy confortable. A medida que crecí, para mí el agua se transformó en un lugar inhóspito, que aparece en mis sueños como un lugar asociado al temor. Entonces me parecía que la película tenía que tener un espacio metafórico, inconsciente o si se quiere más onírico, asociado al agua.

CL: Me parece muy interesante y que está muy bien lograda esa fuerza simbólica del agua, de esta doble contracara que vos venías contando. ¿Fue muy difícil filmar esas escenas en el agua?

JP: Si, en principio fue difícil por cuestiones técnicas. Filmar abajo del agua implica determinados requerimientos técnicos, a nivel de cámara y de lentes. Y, también a nivel actoral: María Canale tenía escenas complejas, el hecho de ahogarse en el agua, o de sentir esa sensación de descontrol abajo del agua. Es muy difícil, ella se preparó muy bien para el rol: a nivel interior, para comprender a Julia, lo hizo perfecto; y técnicamente para resolver las escenas de buceo, tuvo que aprender a controlarse abajo del agua sin respirar. Las primeras tomas fueron muy difíciles, en las que no usa respirador, en las que está así sin nada, digamos. Se desesperó mucho, hubo que hacer unas pausas, descansar, nadar un rato y después volvimos a hacerlas y quedaron. A mí me encantan. Quedaron geniales.

CL: Yo a María Canale la he visto en algunos cortometrajes, en  algunas películas, en algunas cosas que ha hecho en teatro, pero la verdad que le lograste sacar muy bien la veta de este personaje. Me gustó mucho cómo interpreta a Julia. ¿Cómo llegaron a María Canale (para ese rol)?

JP: A María Canale la conocí en el Festival de Cine de Cuba, en La Habana. Ella estaba presentando Abrir puertas y ventanas (Milagros Mumenthaler, 2011). A mí me encantó, ella era una de las tres  hermanas protagonistas. Pero era muy joven, en ese momento tenía 24, 25 años, y el personaje de mi película tenía 35. Luego, por algunas cuestiones de guion necesitábamos que llegara más cerca de los 30. Pasó el tiempo y María terminó cumpliendo 30 años. Entonces se juntó con el personaje en lo real y, dejó esa jovencita de Abrir puertas y ventanas para transformarse en una mujer que podía entender el personaje. Para mí lo más importante a nivel actoral, y que es lo que hizo María, es meterse en el cuerpo del personaje, en su desequilibrio. Estaba intratable en el rodaje porque se había metido tanto en el personaje que era otra persona. Intentaba  hablar con María, pero  era directamente una charla con Julia, porque ella había absorbido ese desequilibrio. Pasaron una serie de eventos que para mí terminaron siendo muy positivos. Cuando empezó la película hacía mucho frío en Montevideo. El primer día tenía que hacer la escena descalza y con poca ropa, la casa no estaba suficiente mente calefaccionada y se engripó. Tuvo fiebre, le salieron herpes, estaba llena de mocos todos los días y eso terminó aportándole al personaje. Era como que necesitaba destruirse un poquito más para poder ser el personaje y su cuerpo naturalmente dio eso, que en el momento aparecía como ¡Ay, que horrible los herpes!, y después era: bienvenido todo lo que te destruya, porque te ayuda a conectar con el personaje. Entonces creo que hace un trabajo increíble.

CL: Realmente se nota, lograste que hiciera, y ella también, un trabajo muy bueno.

JP: No ensayamos, un poco lo que hacíamos, igual que con los otros actores, Cesar Bordón, Bigliardi y Villar, era representar momentos de la vida antes de la película, para conocer al personaje. No las escenas, o cómo había que decir tal parte. No recuerdo haberles dicho nunca a ninguno de ellos: “No, tal frase hay que decirla de esta manera”. Me importaba que ellos entendieran al personaje, se metieran en él, y entonces íbamos a poder observar la vida detrás de ese cuadrado, de ese sistema familiar que se armaba entre ellos.

CL: Y en Uruguay está despenalizado el aborto ¿hace cuánto tiempo?

JP: Desde el 2012. Y ya entrando en cuestiones sociales y de salud pública, te digo que fue muy bueno para el país lo que pasó. Porque no se registraron más muertes de mujeres por aborto y no aumentó la cantidad de abortos, que era un gran temor. «Se legaliza y entonces ahora todas las mujeres….». No, no pasa eso, pero está bueno saberlo porque creo que Uruguay funciona como un país experimental en algunas cosas, por chiquito; vamos a probar esto, como la legalización de la marihuana, ¿viste? Ese temor….¿cómo van a salir a fumar porro en la calle? No, no pasó eso tampoco, no. El que quiere fumar porro, siempre pudo, ahora simplemente lo hace de un modo ordenado, y la mujer que quiere o que necesita abortar, interrumpir un embarazo, lo puede hacer ahora de manera sana ya desde hace seis años, con las garantías que implica el proceso, que es gratuito también, porque antes solamente las mujeres que podían pagarse los abortos podían hacerlo de forma segura. Ahora todas las mujeres lo pueden hacer de forma segura y eso está bueno. Nadie aborta por gusto sino que es una necesidad del momento. Entonces creo que está bueno orientar el debate, que fue muy difícil también en Uruguay porque están los que decían: No, porque abortar es horrible, es matar…. No estamos discutiendo filosóficamente qué implica eso, sino cómo hacerlo de manera saludable, algo que de hecho va a suceder.

CL: Si, de hecho creo que en la película está muy bien tratado que no se toma esa decisión así como así, que hay idas y vueltas, que no se llega a esa decisión de manera tan fácil, e incluso que es importante que haya un sistema que contenga y sostenga a esa mujer. Y también sirve para pensarlo respecto del extremo, porque garantiza que no quede en un acto de omnipotencia y que tener esa contención le da otro marco.

JP: Si, es un proceso, por supuesto que hay personas que creen que debería que ser más libre, con menos etapas en el proceso, que debería ser más rápido, otras personas que están a favor; hay como distintas posturas al respecto. De todas maneras lo que hay hoy está bueno y funciona. Y habrá sí mujeres que lo tienen muy decidido, y que no necesitan de todo ese proceso, y que saben lo que quieren y está bien. Otras que necesitan de más apoyo y más contención. En el proceso tenés entrevistas no sólo con ginecólogos, sino también con psicólogos, asistente social que se supone que deberían acompañarte. Funcionará mejor o peor, pero bueno…..Hoy lo que hay es mejor que la mujer en solitario pasando por eso.

CL: No sólo antes, sino también después, porque me parece como que quedan muy desamparadas.

JP: Si, y además con un sistema médico que está lleno de médicos hombres. Hay mujeres también, pero no tantas como debería. Por eso también está bueno que se busca que sean mujeres  las que acompañen en el procedimiento, aunque no siempre se logra. Pero bueno, la verdad que lo que hay hoy, funciona bastante bien, por lo menos en que te decía antes que es el dato más importante: no se registran muertes por abortos desde se aprobó la ley.

CL: Volviendo a esa cuestión del miedo a las pérdidas, a mí me gustó mucho esa escena donde Julia intenta reconstruir o pegar esa piedra donde estaba incrustado el reloj, que le había regalado su expareja. Que de alguna manera es como eso, intentar recomponer  lo que no se puede y va a seguir estando roto. Eso me pareció algo muy inteligente también como recurso simbólico.

JP: Si, es exactamente eso, esa piedra que tiene un rol lateral es también representativa de la relación de pareja, del deseo de reconstruir lo que ya no se puede. Bueno, cuántas parejas intentan salvarse teniendo un hijo y eso no funciona. Pero está buena esa piedra, de hecho la tengo en mi casa, siempre recordando eso: que la herida siempre queda, la herida siempre queda.

CL: ¿Qué expectativas tenés con respecto al estreno de Respirar acá en Argentina?

JP: Es difícil, la verdad es que a nivel exhibición es muy complejo. Hay una mercantilización muy fuerte en todo el mundo, en las salas hay mucho control de parte de las multinacionales, y entonces se hace muy compleja la exhibición. Entonces digamos que en cuanto a cantidad de personas que la vean, no lo sé. En Uruguay la realidad es muy parecida. Pero sí lo que me gustaría es que por lo menos las personas que la vean puedan conectar con esos miedos internos, reflexionar un poco lo que le pasa a cada uno a nivel de las pérdidas, y si colabora con un granito de arena en este debate que se está dando en relación a la legalización del aborto, sería fantástico.

CL: Y ahora, ¿Estás trabajando en algún proyecto nuevo?

JP: Si, estoy con dos proyectos a las vez. Uno es un largometraje que se llama Casi; en un momento se llamaba Casi muerto, pero ahora se llama Casi solamente y sigue también con las cuestiones de los miedos, en este caso es el miedo a morirse uno mismo. El miedo constante en la vida a la posibilidad de morirse y que se termine todo. Estoy haciendo un proceso otra vez hacia un aforismo más extremo. Eso también aumenta ese tipo de miedo. Y después, lo otro tiene que ver con el ateísmo. El ateísmo siempre aumenta el miedo a la muerte ¿no? Creo que hay grados de ateísmo, y cuanto más ateo sos la muerte implica un vacío más grande. Para el que es creyente, la muerte es un pasaje a otra vida, o a lo que sea. Entonces en ese proceso de mi vida digamos que esa película explora eso a través de la vida de un cincuentón,  un tipo que empieza con un temor muy grande y comete errores por ese miedo. Después, el otro proyecto es una serie que tiene ver con lo religioso también. Sucede en una secta, entorno de una  secta de fanáticos religiosos en la que hay un crimen. Es una especie de thriller pero, al mismo tiempo, una reflexión sobre la religión, sobre todo sobre los fanatismos religiosos y a lo que llevan.

CL: Bueno, estaremos atentos. Y ojalá que el público pueda ver Respirar y disfrutarla. Muchas gracias, Javier, fue un placer. 

Acá se puede ver parte de la entrevista en video.

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