FOCUS_Main_PosterAtención: Se revelan algunos detalles del argumento.

Cuando vemos películas como ésta nos imaginamos a los productores riéndose cómplices, borrachos en una fiesta idéntica a alguna de las que muestra Focus, ya con “El Plan” consumado, muy bien traducido al argentino como “Maestros de la estafa”.

Nueve Reinas (2000) sigue pegando en Estados Unidos. Will Smith hace de Darín, y Gastón Pauls es suplantado por Margot Robbie. En esta “remake” con carpa, los personajes se conocen por una pésima casualidad, y rápidamente se convierten en maestro y aprendiz del choreo. Si recordamos el inicio de la gran película de Fabián Bielinsky, podemos permitirnos una llegada tarde de diez minutos y aún así comprender Focus íntegramente. En ese breve lapso, los personajes muestran varios de los trucos con los cuales se puede robar a peatones descuidados:

¿Por qué me cambian a Gastón por Margot? La australiana no es muy buena actuando y, para camuflar sus dificultades, su papel es el de una chica inexperta y en principio un poco torpe. Así, haciendo de la Rubia Tarada, Focus opera una de sus armas principales: Margot atrapa al espectador masculino que reza durante 105 minutos por verle mínimamente una teta. Como la rubia, Focus es rápida. No pasan cinco minutos del inicio, que la rubia ya está acostada y el espectador sabe de qué vendrá todo lo demás.

Si Dlugi te dice que “está bien hecha, que está buena”, ¡agarrate Catalina! Porque si bien es cierto que en la segunda parte de la película uno se distrae mirando Buenos Aires, intentando reconocer por dónde se pasea Will Smith en ese auto desubicado, la pregunta que merece Focus es la siguiente: ¿De qué género es esta película? Y no es por el simple hecho de encasillarla sino que el espectador se va creando expectativas. Al espectador le prometen cosas y no quiere que lo estafen. No hay la suficiente acción, el suspenso que se construye durante media película va perdiendo carrocería y termina destruido casi al final, cuando todo se destraba en un berrinche romántico e inaceptable. ¿Sorpresas, Catalina? No, de ningún modo. Si a Will Smith lo vestían de negro y en lugar de Puerto Madero lo llevaban de noche por la cancha de Huracán, el Men in Black hubiera conocido extraterrestres más jodidos.

Focus es como un mago malo. Los artilugios de punga, la seducción de la hermosa Robbie, el langa total de Will, las fiestas y la parafernalia, todo te mantiene sin poder pestañar, pero los trucos son básicos y predecibles. A Juan Minujin le dan segundos y letra, y desentona  gesticulando más apropiadamente para una de Los Bañeros más locos o alguna película invernal para chicos, que para esta remake de Nueve Reinas. El clima se enrarece en elementos propios de diferentes géneros, que terminan en una ensalada aparentemente rica que, a la hora de digerida, no te llenó.

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Dejando de la lado ciertos baches argumentales en el desarrollo, ciertos encuentros inverosímiles y que se derrumba en la escena más importante del final —esa clásica en la que el tipo del arma antes de apretar el gatillo te cuenta desde su primer trauma en el colegio primario hasta el lugar en donde compró la bala que está por gatillar—, hay algunos detalles para revisar.En dos escenas en las que Will Smith aparece con el torso desnudo, se le nota sobre el pectoral izquierdo, el tatuaje tumbero de los cinco puntos. En otra escena de Will a teta descubierta, los puntos no están. Si el tatuaje es propio de la película, no termina aportando nada entendible para el personaje. Y si no lo es, me anotan cinco puntos.

Pero son 105 minutos que se pasan volando. La escena filmada en “Caminito” fue tan agradable e irreal como cualquier spot publicitario del Jefe de Gobierno Porteño. Buenos Aires, el escenario de la estafa mayor. El que aparece como megagarca habla español, y la justicia poética queda en manos del yanqui. Ahora bien, si son tan capos y se las saben todas… Si el plan es propio de mentes brillantes y únicas… ¿Cómo a estos personajes se les ocurre terminar la película con un herido de bala que es trasladado al hospital Moyano? Salvo que sea un guiño para la parte dos: solo una loca deja 27 millones de euros por un tipo que ya te abandonó una vez.

Focus: Maestros de la estafa (Focus, EUA, 2015), de Glenn Ficarra y John Requa, c/Will Smith, Margot Robbie, Rodrigo Santoro, 105′.