Hacerle frente al temporal: Cuando llueve de Anthony Black, por Lía Chamorro

Casi al final del subte de la línea B, retirado de los carteles ostentosos de los teatros comerciales de la Avenida Corrientes, del no menos notable Teatro Municipal San Martín, se encuentra el Centro Cultural 25 de Mayo, el Petit Colón de Villa Urquiza. Un teatro de barrio que se destaca, además de una cartelera selecta de teatro nacional, por ser el elegido de un estreno internacional Cuando llueve de la compañía canadiense 2b Theater, con la dirección de Anthony Black y las actuaciones de un elenco local integrado por Rafael Spregelburd (a cargo de la traducción), Moro Anghileri, Gloria Carrá y el actor canadiense Matthieu Perpoint.

La novedad de la puesta es el desafío de montar una novela gráfica en formato teatral o hacer teatro en forma de novel gráfica. El artificio es logrado con un proyector sobre una pared oscura, en el que las viñetas proponen una sucesión narrativa acerca del derrotero existencial de dos parejas: Alan (Rafael Spregelburd) e Inés (Moro Anghileri);   Anna (Gloria Carrá) y Loui (Matthieu Perpoint). Al mismo tiempo Alan y Anna conforman una dupla de hermanos con una visión del mundo bien antagónica; por su parte, Inés y Loui se encuentran para darse consuelo mutuo en sus desgracias personales.

El cruce de lenguajes estéticos (Teatro, Audiovisual, Novela gráfica) se produce en el cuerpo de los actores, materia prima del teatro. El contrapunto de luces y sombras proyectadas sobre la pared delimita el cuerpo del actor, lo fragmenta en planos: desde los primeros planos en la escena de apertura, en la que la voz en off del narrador presenta a los personajes, a los planos generales para ilustrar los diferentes escenarios (un bar donde Alan y Loui se emborrachan, el parque donde Inés y Anna practican yoga). Cuando llueve es una novela de personajes en un mundo posmoderno en el que Dios y las ideologías han muerto. A pesar de ello, llevan consigo las preguntas por el sentido de la existencia: ¿Qué es una vida feliz? ¿Qué sentido le otorgamos a nuestra vida? ¿Existe un destino?. Y redoblan la apuesta en la reflexión sobre la soledad en compañía de los otros y el estupor ante la muerte.

La dupla de hermanos Alan y Anna encarnan estas cuestiones desde dos concepciones de mundo antagónicas. Anna, no encuentra un proyecto propio hasta que se convierte en yogui. Alan, “el genio de la matemática financiera”, considera el éxito de su vida -un buen pasar económico, un trabajo como agente de bolsa, una pareja con Inés de quien espera un hijo- con estadísticas y teorías de la probabilidad. Personaje que parece estar hecho a medida de Spregelburd, o del dramaturgo a quien las teorías de la ciencia le son fuente de inspiración para sus obras. Bien conocida es la teoría del caos en las siete obras que pertenecen a la Heptalogía de Hieronymus Bosch, la cual llegó a su fin en marzo pasado con reposición de La terquedad en el Teatro Nacional Cervantes.

¿Qué ocurre cuando la linealidad temporal de una vida se fractura, cuando la narración toma un giro y todo lo que parecía seguridad y previsibilidad se quiebra, cuando se desata la tormenta y nos sorprende a la intemperie? En los momentos desesperación, los personajes explican lo inexplicable con sus escasos recursos: Alan insiste en interpretar la tragedia mediante su concepción pragmática y analítica; Anna se vale de un cóctel metafísico en el que entran disciplinas como el yoga y el new age. En estos movimientos, Cuando llueve toma tintes tragicómicos: aflora el humor más disparatado al poner en ridículo dichos sistemas de pensamiento, insuficientes ante la dimensión de la tragedia.

No obstante, el distanciamiento que genera la intencionada artificialidad de las proyecciones y el procedimiento del narrador -que a veces se presenta como una voz en off computarizada y otras de forma escrita en el margen superior- le guiña el ojo al espectador, puesto que adelanta la acción y evidencia conocer a los personajes más que ellos a sí mismos. El distanciamiento se acorta en relación al público en la identificación con el sufrimiento de los personajes (sobre todo con Inés, la más padeciente).

Desde la forma, el espectador está advertido de que Cuando llueve es el artificio de una tragicomedia humana. Los personajes teatrales son tan ilusorios como los de tinta y papel de una novela gráfica. Sin embargo, lo que les ocurre no está tan lejos de los espectadores: la angustia existencial, el dolor ante la muerte inesperada, el aburrimiento, la soledad son proyecciones de “los personajes” sentados en las butacas.

Cuando llueve. Autor: Anthony Black. Traducción: Rafael Spregelburd. Dirección: Anthony Black. Compañía: 2b theatre company. Asistente de dirección: Javier Kussrow. Sonido: Christian Barry. Vestuario: Leesa Hamilton. Producción de Vestuario en Argentina: Macarena García. Diseñador de proyección: Nick Bottomley. Coordinación Técnica: Jimena Vidal. Fotografía: Juan Pardo Goicochea, Nicolás Colledani. Elenco: Rafael Spregelburd, Gloria Carrá,  Matthieu Perpoint,  Moro Anghileri.

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