Una sociedad desprecia el nacimiento de las hijas quienes en un alto porcentaje son abandonadas e inclusive asesinadas. La historia de base parece una de las distopías más horrendas. Sin embargo, no estamos ante una película de ciencia ficción sino ante un registro documental que se ocupa de mostrar la realidad de las mujeres en India, pero especialmente en el poblado de Piplantri, localidad rural del estado de Rajastán. La fuerte tradición patriarcal en ese país condena los nacimientos de las mujeres por considerarlas -sencillamente- una carga. Cada mujer que nace representa un gasto económico para las familias, ya que sus padres deben conseguir un monto que equivale a dos sueldos anuales para pagar la dote, patrimonio y condición necesaria para casar a sus hijas. Según la antigua concepción (aún vigente), la subsistencia fuera del matrimonio no es posible ya que la vida familiar, los cuidados al marido y las tareas domésticas son el deber y proyecto que esa sociedad le asignó a las mujeres.

El documental, a su vez, expone otra problemática vital que atraviesa el pueblo de Piplantri. Hace décadas, la región se enfrenta a un serio desabastecimiento de agua, ocasionado por la deforestación y por la implementación de un sistema económico extractivista que explota las minas de mármol de la zona. Si bien ese modelo económico representa una rápida forma de obtener ganancias, las consecuencias y el deterioro del ecosistema son irreparables. En grandes planos generales se puede observar las características del paisaje árido y seco mientras algunas pocas casas sobreviven al borde de una monumental mina. Los habitantes de esas casitas entienden que no será posible resistir por mucho tiempo ya que la minería lo consume prácticamente todo.

Cuando abandonar la idea de la explotación -en su sentido más amplio- parece imposible, un proyecto innovador altera desde los cimientos los hábitos y prácticas cotidianas más arraigadas. En Hermanas de los árboles, los realizadores argentinos Camila Menéndez y Lucas Peñafort retratan la vida del pueblo que se reveló a las costumbres milenarias e impulsó con éxito un cambio de paradigma. En Piplantri, 111 árboles son plantados cada vez que nace una mujer, este simple acto es el puntapié inicial de una transformación social. El plan vincula el cuidado de las niñas, los árboles y el agua. La premisa es cuidar a la naturaleza igual que a las hijas, esperando que crezcan y se desarrollen.

La innovadora iniciativa es militada y sostenida por la participación de las mujeres del pueblo, quienes a partir de una incansable tarea de concientización se ocupan de movilizar un cambio en la forma de pensamiento y de promover la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Este trabajo se presenta urgente frente a la elevada tasa de mujeres que no acceden a la educación, los casamientos infantiles y la violencia intrafamiliar de la que son víctimas.

Las mujeres unidas y organizadas se reúnen, discuten y planifican diversas estrategias para torcer el futuro de sus hijas, y en ellas subyace el deseo de que su descendencia no repita sus pasos ni corra su misma suerte. Mujeres que no tuvieron la posibilidad de educarse encuentran fundamental ese derecho para sus hijas, entienden que solo a través de la educación se puede conquistar la autonomía y la posibilidad de forjar el propio destino. Esas madres comprenden cabalmente que las nuevas generaciones no van a tolerar las opresiones del pasado y se ocupan de construir bases sólidas.

La película expone cómo la masiva plantación de árboles en Piplantri ha colaborado tanto en la recuperación de los suelos y en la irrigación de agua en la zona, como en la transformación de la rancia concepción sobre el nacimiento de las hijas. Pero, además, el cuidado de la naturaleza ha otorga un propósito y una ocupación a las mujeres, que a parir del sembrado de aloe vera han desarrollado un proyecto autogestivo de producción de derivados de la planta que les permite una independencia económica inédita. Si una mujer conquista su soberanía económica, entonces no debe someterse ante los mandatos familiares. En este sentido, el cultivo significa para estas mujeres un nuevo modo de existencia y un cambio profundo en sus condiciones de vida.

El documental ideado en Mendoza y desarrollado por un equipo prácticamente local ha transportado sus deseos e intenciones a la India, resultando un documental que se presenta descriptivo de la realidad de Piplantri. Los colores, la música y las prácticas indias se muestran con detalle y calidez evitando toda mirada exótica. La historia que los directores eligieron contar en su ópera prima enciende una luz de esperanza para los que pensamos que es posible cambiar el mundo.

Calificación: 7/10

Hermanas de los árboles (India/Argentina, 2019) Guion y dirección: Camila Menéndez y Lucas Peñafort. Dirección de fotografía y cámara: Camila Menéndez. Edición: Santiago Esteves y Camila Menéndez. Producción: Victoria Chales, El descanso del oso, Sintagma cine. Productora asociada: Roopa Barua de Kahini Media (India). Duración 86 minutos. Disponible en Cine Ar Play.