Los payasos no tienen gracia, por Julián Mocoroa

¿Por qué un remake? ¿Por qué y para qué? ¿Por qué It?

Como una página de un diario hecha barquito, navegando los cordones de una tarde gris y tormentosa, Georgi, el nene que más temprano matan en una película de terror, desaparece llevándose el miedo de la versión original por la esperada alcantarilla. Y la culpa es del payaso; sonrisa bobalicona, un poco marica y modernoso, solo asusta por sorpresa, por el repentino ¡bu!, lo mismo que puede dejarte estupefacto un gato, un faro enceguecedor o una puerta que se cierra abruptamente. A este payaso Pennywise se le animarían en cualquier suburbio de Buenos Aires, por cheto, por perfecto, por ir vestido de blanco y poco lumpen. Con él, que no es otro que el ícono del miedo en el cine, se nos debería hacer difícil sostenerle la mirada; cagados encima deberíamos verlo morir de pie. Pero en este primer combate, de formato idéntico al de la original del 90, lo corren los nenes de Cuenta Conmigo, los amiguitos de Stranger Things.

Progresivamente los protagonistas van perdiéndole el miedo a Pennywise, al igual que los espectadores. Y eso es un garrón. Pero lo que para quien escribe estas líneas irrita, para quienes sostienen de ambos lados el negocio del entretenimiento audiovisual arranca aplausos, y sintetiza con sentidos contrarios el espíritu de la original: el humor. Las risas pensadas por el director o quien sea de la producción, incrustadas entre sendas partes de terror ―una y una, quizás en empate técnico―, cambian el género en pos de asegurar las salas llenas y la necesaria parte 2. Y los pibes son otros, grandes actuaciones pero son otros, son los de ET, Stranger Things, Cuenta conmigo, Mi primer beso, Nostalgia del pasado, Los goonies, con baldes y baldes de pochoclo, remeras y merchandising.

La “nueva” parece respetar a la “vieja”: correcta y adinerada mantiene las apariencias, los tiempos y las formas. Pero elige correrse unas décadas de la historia original: a los cómodos y taquilleros ochentas. Mantiene así los 30 años de distancia entre su creación y el tiempo presente que narra, un juego vital para que el espectador de edad promedio se pueda identificar con su niñez. O idea también de algún avispado, que se pega al éxito de Stranger Things y la nostalgia como carnada del consumo. Así, un Derry ochentoso y enigmático, con extras silenciosos y bien estereotipados, sostienen la impronta Mc Donald’s de Stephen King, la del consagrado que escribe de memoria y gran oficio. La música también suena a Stephen King, a los ochenta, a los mejores años del Maestro y sus personajes. Six Differents Ways de The Cure ayuda a los siete jovencitos protagonistas en su obligación de enternecer, de hacer reír. El verano de estos siete pone bajo el sol suficientes y diversas características para que el espectador tenga donde proyectarse, donde identificarse. Otro atrape, otro engaño para quienes nos atrevemos a “denunciar” que a It 2017 la convirtieron en algo que le podía pasar a los garcas del curso, y no a los traumados que leíamos a King, que éramos objeto de golpizas, discriminaciones varias y asilamiento. El bullying es otra cosa, y es justamente lo que sufren los personajes de esta nueva, eso que al público de la trasnoche belgranense le hace reír.

Para los que estamos hartos de que destruyan los libros de King, es necesario saber si se parece o no. Saber la razón por la cual -si llegase a haber algún tipo de cambio brusco- se decide modificar algo que, no se discute, es perfecto en la novela. Pensemos. La lógica del “yo estuve ahí”, algo parecido a filmar el recital con el celular en lugar de verlo, funciona si el otro imagina de qué le estamos hablando, si es algo establecido como bueno, “cool”. Y lo nuevo, hasta que algún idiota no lo autorice, lo vuelva “de culto” o la palabra yanqui nueva que se utilice para narispararlo, no sirve en lo inmediato: el otro no sabe si quiere (debe) “estar ahí”. Y que lo sepa (deba) es guita. Todo es por la guita. Las críticas dicen que a “la gente” le está gustando, que está buena. Andy Muschietti, el argento director de esta nueva versión, batalla con prudencia alejado de nuestro cine, consciente de que la mayoría de las adaptaciones de novelas de Stephen King son un desastre. Objetivo cumplido y firme escalón para el director masivamente conocido por Mamá (2013). No es blanco prioritario para los que estamos hartos de que destruyan los libros de King. Hay bastante para entretenerse, por ejemplo con el hijodepú que hizo La torre oscura, El resplandor (con el perdón de la logia de seguidores de Kubrick) o Cell.

Que esta versión respete la forma, la extensa duración, no significa que esté sustentada en lo que se muestra. Las dos horas y cuarto que dura no resultan necesarias, por momentos aburren, incomodan el culo en la silla. Solo acontecen por la corrección de respetar (presuntamente) la opera prima y el guion de la versión original. It 2017 enseña los personajes y, ni bien termina de definir esos estereotipos, deja cruda la trama y los deposita rápido en los excelentes escenarios del plato final. Las alcantarillas de Derry, uno de los elementos que vuelven mística a la obra original, en esta versión le ganan al payaso. Los efectos que estos tiempos garantizan ayudan a la credibilidad del espectador. Para el fundamentalista de la obra de King es una cuestión de doble filo. Si los decorados, su  postproducción tanto como las mutaciones del payaso, sirviesen al guion en sentido que repliquen la esencia de la obra original, sería una bendición. Pero alejada en eso esencial, como esta versión, preferiríamos mejor a un Pennywise austero que tenga una jornada maradoniana como el Jack Nicholson de El resplandor; un Jack Torrance empapado de ketchup que lucha contra la maquillada mujer de la bañadera en la habitación 237.

Pennywise no murió. Lo sabemos todos. El que no estaba al tanto se da cuenta de esto cuando el fundido a negro, finalizadas las dos horas y cuarto, pone el título y entre paréntesis “Parte 1”. Algunos decepcionados que no mencionan los grandes medios, sobre todo aquellos no fanáticos de King, ponen en duda el retorno para la segunda parte. Los que sí volverán, ya están pidiendo ferocidad en ese payaso. Pedimos que ya grandes, el amiguito de ET, el anteojudo de Stranger Things, el de la sanguijuela en la chota y la enamora amigos de Super 8 regresen con terror, con un poquito de miedo y respeto por el ícono del terror en el cine. Si de grandes siguen tirando chistes, sorteando tan cómodos su eterna infancia, la magia de los 80 seguirá llevándose al terror por la alcantarilla.

It (Estados Unidos/Canadá, 2017), de Andy Muschietti, c/ Bill Skarsgård, Jaeden Lieberher, Finn Wolfhard, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, 135′.

10 Comentarios

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sabrirespuesta
25/09/2017 en 22:52

Tal cuaaaal!
Viva la ausencia de la patética araña de la 1er versión. Pero nada más…
Pero si necesita el cierre «parte 1» ya está al horno…
Cuando leí el libro sentí terror. Las dos pelis sólo piden que lo relea y no vaya más al cine. King no está ahí.

26/09/2017 en 18:46
– En respuesta a: sabri

King no está ahí: sentimos lo mismo.
Saludos, estimada.

26/09/2017 en 14:08

Jajaaa el payaso sos vos. No leíste o no entendiste la novela, porque adapta el espíritu de aquella. En todo caso Stranger things bebe de ese pozo y no esta película de la serie mencionada.
Y a la que opina aca abajo, la araña es la forma final de la entidad. La miniserie de los 90 es pesimamente mala, pero en eso fue fiel a la novela.
P.D. «marica» como insulto o término despectivo atrasa décadas.

26/09/2017 en 17:42
– En respuesta a: Enzo

Enzo, querido. Sí, utilizar marica como insulto o de modo despectivo está fuera de moda, y a mi gusto personal es de facho. Por eso a vos que sos un tipo de lectura comprensiva, te explico que en ningún momento lo utilicé así. Consulta: ¿Tu ojo clínico detectó en la novela que Pennywise es puto?
Por lo demás estás en total libertad de decir lo que quieras, de opinar lo que se te ocurra, y hasta de suponer erróneamente que no leí la novela.
PD: Hacerse el loco por acá no atrasa, me da ternura.

Abrazo grande!

Martín perezrespuesta
26/09/2017 en 14:40

Andá a ver Actividad Paranormal 37, bobo

26/09/2017 en 17:47
– En respuesta a: Martín perez

Che, ídolo: ¿Qué sentís cuando ves las partes de IT en que aparecen los bravucones atormentando a los protagonistas?
¿Te molestó que diga lo que pienso o el insulto era para mi amigo Enzo?

27/09/2017 en 08:15

Te banco en esta Julian. Que garcha tremenda es It. En ningún momento sentís que estas en Derry, el pendejo de Stranger Things insoportable, esta bien que Richie es el gracioso pero ya se pasa de revoluciones. AL negro lo dejaron re de costado en la pelicula, y despues (por las criticas de eso) Muschetti salio a decir: «nono, en la segunda parte Mike tendra todo el protagonismo y sera drogadicto»…jajaj justificate como quieras Muschetti, bien de argentino chamuyador

27/09/2017 en 18:10
– En respuesta a: Ivan

Gracias, Iván. Estoy viendo entrevistas y críticas al director y me sorprende cómo le chupan los genitales. Mejor dicho: no me sorprende, me da mucha verguenza.
Abrazo!

27/09/2017 en 20:23

Gracias, Iván. Te había dejado una respuesta pero no sé dónde fue a parar. Muschetti puede decir lo que quiera, y está perfecto. Los que dan verguenza son los lameculos que no se atreven a señalar nada. Todos se mueren por escribir en el diario de Irigoyen.
Abrazo!

28/09/2017 en 01:00

La pelicula esta muerta, es poco mas que formulas y cartón pintado, y ademas es asquerosamente condescendiente, una cagada porque me moría de ganas de verla…

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