Joe Gardner es un profesor de música que se gana la vida trabajando en un colegio secundario. Finalmente le llega lo que para muchos sería una gran noticia: consigue quedar fijo en el trabajo y de este modo pasa a tener un sueldo seguro, aguinaldo y todos los beneficios que recibe un trabajador como lo es Joe. El problema es que él no quiere eso para su vida. El mismo día en el que Joe consigue la estabilidad en el trabajo que le asegurará un porvenir tranquilo, un ex alumno lo llama para ser parte del cuarteto de una talentosa saxofonista que se encuentra buscando un pianista para su banda de jazz. Joe va a la audición y consigue el puesto en la banda de sus sueños. Finalmente, en el mismo día en el que a Joe la fortuna parece sonreírle, distraído, cae en una alcantarilla y queda en coma. A partir de ese accidente el alma de Joe luchará a brazo partido para no abandonar su cuerpo atrapado en un limbo de espíritus en el que se encuentran las esencias de las almas que dejan el mundo de los vivos. Ese particular mundo espiritual al que va a caer Joe se completa con un ejército de almas que todavía no se animan a nacer. Allí, con la ayuda de 22 (un alma que todavía no completó su personalidad) Joe intentara volver al mundo de los vivos y regresar a su cuerpo para cumplir con los objetivos que todavía le faltan realizar. El primer objetivo que tiene nuestro protagonista es muy puntual y se trata de tocar con su nueva banda la misma noche de su accidente.

Soul está llena de virtudes y también de algunos defectos. En el saldo positivo del film está el notable contraste estético entre dos universos bien delineados. Por un lado, el realismo y el pulso urbano con el que el film describe el frenético ritmo de vida de Joe y sus angustias particulares. La técnica de animación, como en todas las grandes obras de Pixar, está puesta al servicio del relato y no de una serie de humoradas episódicas. Esta versión 2.0 de “Qué bello es vivir” trasciende el especifico homenaje cinéfilo en esa descripción hiperrealista del frenesí en la que transcurre la vida urbana y por la que transita sus días nuestro atribulado protagonista. Es notable en Soul la técnica hiperrealista que describe el mundo de Joe en esa ciudad frenética; también es para destacar el universo animado con el que los directores construyen ese mundo imaginario en el que van a parar las almas cuando dejan sus cuerpos. Como lo hiciera anteriormente en Intensamente, Docter construye un mundo (allí el de los sentimientos, aquí el de las almas) absolutamente personal, con un nivel de detalle que potencia a la trama. De este modo, Soul construye dos universos bien antagónicos que entran en tensión, y esa fricción siempre es resuelta con gracia y un notable manejo de los gags, que están siempre al servicio del relato. Soul es una película que pivotea sobre la idea de vocación y felicidad: ¿Qué es ser feliz? ¿Qué tenemos que hacer para ser feliz? ¿Estamos cumpliendo nuestros deseos o estos son mandatos impuestos por otro? ¿Cómo necesitamos de los otros para concretar nuestros deseos? Estas son todas preguntas que organizan el relato y que le dan profundidad y espesor al mismo. Esa densidad, sobre todo en la primera parte del film, no se hace sentir porque, como en las grandes películas clásicas, esas preguntas se resuelven a medida que los eventos van sucediéndose uno tras otro. Ese ritmo vertiginoso lamentablemente en algún momento se empantana y ahí surgen algunos problemas narrativos. Sin caer jamás en una moralina conservadora ni en una filosofía lavada, el último tramo del relato cae en el cliché de “las cosas por las cuales vale la pena estar vivo”. Gracias a dios, ese clima moralinoso que tiende a explicar(le) al espectador de qué trata la vida no logra eclipsar todos los aspectos positivos del film. Soul es imperfecta pero en esa imperfección late una película llena de virtudes que nos hace pensar en el sentido de los días. Como en Coco, la muerte orbita sobre los personajes, pero esa sombra no los paraliza; por el contrario, los impulsa hacia algún lugar que les permite comprender el inequívoco paso del tiempo. Ese deseo de vivir una vida que valga la pena ser vivida hace de Joe Gardner un personaje inolvidable y de Soul, una película que recordaremos por mucho tiempo. Y eso, en estos tiempos de pandemia, es un montón.

Calificación: 7/10

Soul (Estados Unidos, 2020). Dirección: Pete Docter, Kemp Powers. Guion: Pete Docter, Kemp Powers, Mike Jones. Fotografía: Matt Aspbury, Ian Megibben. Montaje: Kevin Nolting. Voces: Jamie Foxx, Tina Fey, Graham Norton, Rachel House, Alice Braga, Richard Ayoade. Duración: 100 minutos. Disponible en Disney Plus.