vlcsnap-02794_thumb21. ¿Cómo hizo alguien para ver completa El escarabajo de oro? Porque supongo que así lo hicieron los críticos que han escrito sobre ella y los jurados que le dieron el premio a la mejor película de la competencia argentina en el último BAFICI. Los cinco primeros minutos me dieron dolor de cabeza, y ya me había sacado la muela de juicio. Los actores y los no actores ocupan el plano y dicen sus líneas sin que resulten funcionales al vaudeville que intentan poner en escena inicialmente; los realizadores se tratan de hacer los franceses cincuenta y cinco años después (no sesenta y cinco, porque la gracia de Rendez-vous de juillet de Jaques Becker luce menos que el logocentrismo ilustrado posterior) y en Buenos Aires (bueno, que sea en Buenos Aires no llama la atención, sí que sigan intentando hacer lo mismo que la parte más presuntuosa de la nouvelle vague hizo -y dejó de hacer, o siguieron haciendo pero ya sin que importe- hace más de cuarenta y cinco, pero mal -sobre todo, porque no son franceses ni lo podrán ser nunca- ya existiendo en el país, además, el ostentoso antecedente de Invasión, que ejecutó esas variaciones hace cuarenta y cinco con riesgo político y eficacia mítica). Esos primeros minutos -y la mayoría de los de las películas argentinas por el estilo- exhiben la impotencia que campea en toda la literatura de Borges, pero sin el lirismo de su desgarramiento enmascarado por la ironía.

2. Mandar fruta. En la edición de La Gaceta de Tucumán del martes 21 de octubre de 2010 el docente y escritor Eduardo Adrián Russo decía: “En la Argentina hay 16.000 personas estudiando cine; y en el mundo son 60.000. Una de cada cuatro personas que estudia cine en el mundo es argentina.” No parece descabellado pensar que buena parte de esos 16.000 alumnos de entonces hayan leído o puedan llegar a leer El cine y la puesta en escena, de Jacques Aumont, libro editado en el país por Colihue el mismo año de esa entrevista, que ocupa o podría ocupar un lugar en las bibliografías de las carreras de cine de las universidades nacionales. Cabe entonces destacar un fragmento de la introducción en el que el autor de ese libro -a quien Jean-Louis Comolli llamó “mandarín universitario” en su última visita a la Argentina- se refiere a la historia del país, dentro de una enumeración malintencionada y falaz, en el que los 16.000 estudiantes de cine de ese año nacieron o vivían :

mamamemima“Desde los grandes regímenes dictatoriales de Europa de los años veinte y treinta, los poderes, sobre todo si se quieren absolutos, no existen más que al precio de una dosis importante de puesta en escena: sin sus escenografías, Hitler, Mussolini, Stalin, Franco, Perón, Mao, Kim (padre e hijo) no hubieran tenido jamás el prestigio necesario para sus reinados.”

Dejo en manos del abogado y periodista socialista Emilio J. Corbiére la refutación del despropósito precedente, según consta en Mamá me mima, Evita me ama: La educación argentina en la encrucijada (Edit. Sudamericana, 1999):

“El peronismo tuvo origen popular y llegó al gobierno democráticamente. Desde el poder desarrolló lo que llamó una ‘revolución nacional’ donde la mitad del país –principalmente las clases más oprimidas- trató de imponerse sobre la otra mitad. Para ello el peronismo utilizó prácticas autoritarias similares a las de otros exponentes de ese nacionalismo revolucionario. Incluso ese autoritarismo se expresó en su ala izquierda. (…) Pero aún dentro de ese autoritarismo expresado por la derecha como por la izquierda peronistas, es ajeno al Estado nazi o fascista. (…)

Julio Mafud, un intelectual no peronista, más bien de posición libertaria, diferenció el peronismo del fascismo y del nazismo europeos. En ese sentido, puntualizó:

1)      Perón nunca controló el Ejército totalmente, como se vio con el golpe del general Benjamín Menéndez (un nacionalista católico de derecha) en 1951 y otras asonadas y conspiraciones militares. Puede comprobarse en la exigencia de retiro de la candidadtura a vicepresidente de Evita en 1951. Tampoco pudo controlar a la Marina, donde Fidel L. Anadón se jactaba de ser “el único marino peronista”.

el-escarabajo-de-oro2)      En el peronismo no hubo campos de concentración ni asesinatos en masa; sí hubo crímenes políticos individuales y persecución a los opositores. Una observadora no peronista, Marysa Navarro Gerassi, señaló: ‘La rápida remoción de Lonardi acarreó el ascenso al poder de los gorilas. Tres días más tarde se intervino la CGT, y el 30 de noviembre se disolvió a los dos partidos peronistas (masculino y femenino). La persecución de Aramburu hizo víctimas a los peronistas, que llegó a transformar en delito la mera posesión de un retrato de Perón, obligó a los partidarios de éste a una oposición más militante. Inclusive intentaron una revuelta cívico-militar el 9 de junio de 1956. Aramburu la aplastó con despiadada eficacia en doce horas. Se arrestó a más de mil personas y otras treinta y ocho fueron ejecutadas de modo sumario. Cuatro días después, el total de detenidos subió a más de dos mil quinientos y se realizaron nuevas ejecuciones. Perón jamás había llegado a este tipo de brutalidad’.

3)      El racismo no existió. Incluso una parte de la colectividad judía terminó colaborando con el peronismo a través de la Organización Israelita Argentina (OIA). Abraham Krislavin e Isaac Libenson ocuparon puestos importantes en el campo sindical y los judíos ingresaron a la magistratura y la diplomacia, terrenos vedados durante los gobiernos anteriores. El rabino Amra Blum fue nombrado ‘ministro sin cartera’ por Perón. La Argentina peronista fue uno de los primeros países que denominó a una de sus calles Teodoro Herzl, fundador del sionismo político.

4)      En el nazismo y el fascismo hubo un solo líder, y el rol de la mujer fue rechazado. En el franquismo español también. En el peronismo hubo dos líderes: Perón y Eva Perón, y la presencia de la mujer fue gravitante en lo político.

getBookImg5)      El nazismo y el fascismo se basaron en la clase media, en la alta y en sectores económicos oligárquicos. El peronismo se basó, principalmente, en la clase obrera industrial y en los sectores más populares del campo y de la ciudad. La oligarquía, los grandes empresarios, los testaferros del capital extranjero y la clase media liberal fueron sus enemigos más acérrimos.

6)      Lo cierto es que los nacionalistas oligárquicos nunca fueron amigos de Perón. A lo sumo aprovecharon las contradicciones políticas internas del justicialismo para utilizarlo, como fue el caso del lopezreguismo, o para atacar al liberalismo universitario. En otro sentido, se encaramaron en el golpe de 1955 para tratar de cumplir sus consignas integristas. El “Cristo Vence” del antiperonismo de septiembre de 1955 se pareció mucho a la cruzada franquista española.

7)      Si la Alianza Libertadora Nacionalista de Juan Queraltó contribuyó con unos 20.000 votos al total de más de un millón y medio del peronismo, en febrero de 1946, también es cierto que los nazifascistas de la Unión Cívica Nacionalista (escisión de la Alianza) apoyaron a los grupos de choque antiperonistas, como parte del integrismo católico, especialmente en 1954 y 1955.

8)      En los pasos iniciales del peronismo estuvieron presentes otros sectores y fuerzas del campo político: radicales yrigoyenistas, sindicalistas, socialistas y algunos comunistas y trotskistas disidentes. El peronismo se nutrió de los nacionalistas forjistas y de otros sectores provenientes de diversas franjas católicas. Fuerza contradictoria, como todo movimiento nacionalista de liberación, presentó sus límites políticos y el juego de alas en pugna (derecha reaccionaria e izquierda revolucionaria insurgente) hasta el grave enfrentamiento interno cuando detentaba el poder, entre 1973-1976, y que de una manera u otra involucró a todo el país.”

Aquí pueden leer un texto de Luis Franc sobre El escarabajo de oro y otro de Paula Vazquez Prieto sobre la misma película.