Las autobiografías llevadas al cine no siempre obtienen buenos resultados, pero en el caso de Molly Bloom todo encaja a la perfección: desde un reparto cuyas interpretaciones son intachables, pasando por una dirección novel de un veterano como guionista de biopics, y llegando a un argumento muy bien hilado donde la acción, la información y un soplo de aire fresco hacen que una película sobre poker sea muy diferente a lo que el género nos tenía acostumbrados.

Antes de Molly’s Game fueron Rounders, 21, Casino o la saga Ocean’s. Todas ellas mostraban el ambiente de los casinos más lujosos asociando el juego a un estilo de vida vertiginoso desde el punto de vista del sueño de hacerse rico jugando. Pero ¿qué pasa si damos un giro de 180º y lo afrontamos desde el enfoque de quien organiza las partidas privadas? ¿Y si además la autora de toda la organización es una mujer con un equipo de experimentadas mujeres detrás? Sencillamente, descubrimos el negocio del juego desde otro prisma y nos resulta imposible dejar de ver un largometraje que alcanza los 140 minutos.

Molly Bloom, que cuelga temporalmente sus estudios universitarios para trabajar como secretaria de un magnate, descubre en una noche que uno de los juegos de casino más populares puede llevarla muy lejos en el mundo de los negocios. Presenciando una partida privada (e ilegal) en la que un grupo de hombres tan famosos como los grandes actores del momento participan durante horas, Molly toma notas mentales y empieza a prepararse para ser la mejor organizadora de partidas de poker evitando cometer actos ilegales. A través de un buen asesoramiento jurídico y mujeres profesionales expertas en no sobrepasar ciertos límites, una joven de menos de treinta años consigue convertirse en una de las personas más influyentes del sector del juego.

Molly, que estuvo a punto de ser esquiadora olímpica, es interpretada por Jessica Chastain. El papel casi la lleva a los Oscars. El reparto principal se completa con Idris Elba, en el papel del abogado Charlie Jaffey, y Kevin Costner como padre de Molly. Aaron Sorkin, conocido por su labor como guionista en La Red Social, Steve Jobs o Moneyball: Rompiendo las Reglas entre otras biografías llevadas al cine, pone la guinda al equipo tras la película, estrenándose como director y consiguiendo encandilar tanto al público como a la crítica. En IMDb la puntuación para esta cinta es de 7,5, y lleva semanas entre las recomendaciones de iTunes Movies.

Tanto para los conocedores del juego del poker como para los profanos, la película ofrece un ritmo trepidante en el que, si bien a veces es difícil comprender ciertas explicaciones técnicas, tampoco son necesarias para disfrutar de la evolución de la protagonista en su ascensión al poder, ni para comprender sus emociones cuando toda su vida parece desmoronarse como un castillo de naipes. Lo que vemos, sobre todo, es a una mujer muy inteligente en un viaje emocional de autosuperación en el que cada pequeño detalle de su vida cuenta para llegar a ser el icono en que se convirtió. Su autobiografía fue líder de ventas y ofrecía, aparte del morbo de sacar a la luz algunos supuestos secretos de los hombres más famosos del momento, un conocimiento exhaustivo del negocio de las partidas privadas en una época en la que eran la opción más elegida frente a los casinos legales.

Apuesta maestra (Molly’s Game, EUA, 2017), de Aaron Sorkin, c/ Jessica ChastainIdris ElbaKevin Costner, 140′.