Ouija_2014_posterOuija es una película adolescente. Sería a lo máximo a lo que podría llegar Cris Morena si se propusiese incursionar en el terror. Tenemos una escuela que sólo matricula chicos y chicas lindas, lockers, autos deportivos, barrio residencial, y la incógnita de siempre: ¿De qué carajo laburan estos personajes?

Por suerte Ouija es rápida. En pocos minutos ya entendemos de qué se trata. Dos amiguitas juegan con la tabla y ya de grandes el juego se les va de las manos. Una de ellas, Debbie, aparentemente se suicida, pero la otra sospecha que no se quitó la vida sino que “algo” la mató. Me la juego que fue la tabla. Es ahí donde Ouija se transforma en una de la saga Destino final, y los protagonistas saben que serán boleta pero desconocen el orden. Lógicamente, la primera que muere es la más fea del grupo y así van siguiendo los demás hasta llegar a la que está más buena que el dulce de leche. Hasta ahí el argumento. ¡Ah, los espíritus!

No queda claro quién es el espíritu o alma en pena que se va cargando a los modelitos, ni tampoco por qué se comunica con ellos mediante la frase “hola, amigo”. ¿Es un espíritu cumbiantero? El espectador clama porque a esta alma maligna no le salga el “eh, gato” y tolera una hora y media donde todo es predecible.

Al inicio de Comando, Arnold Schwarzenegger compra granadas, metralletas y misiles. Sabemos que cuando llegue a la isla para rescatar a la piba va a provocar explosiones por todos lados. Más o menos de esa manera funciona la lógica del cine, de la literatura, del arte de contar. Stiles White, director de este pochoclo gigante, te muestra dos veces una pileta recubierta con nylon. ¿Adivinen qué? Sí, uno de los gomas protagónicos, que casualmente merodea la pileta, en el mismo momento en el que todas las parejas del cine cuchicheaban “seguro que cae y muere ahogado”, sale volando y termina sorpresivamente muerto del mismo modo que otros tantos personajes de la historia del cine. A Ouija sólo le falta la escena donde la chica de tacos, al ser perseguida por el fantasma, se tropieza y… porrazo al piso. ¿Stiles White no tenía alguien que le diga “eh, amigo, eso de que a los personajes les sellan la boca cosiéndoselas ya lo hicieron antes”?

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Así de previsible, la película va llegando a la escena final dónde «Más buena que dulce de leche» tiene que frenar a «Espíritu cumbiantero». En una batalla más fácil que la final de San Lorenzo y Real Madrid, la linda se despacha al espíritu y cuando rogás que aparezca el fundido a negro… ta tan ta tan, la última genialidad de Stiles White: «Más buena que dulce de leche» vuelve a su casa y en su habitación le aparece una tabla ouija. ¡Más te vale, Cris Moreno, que no hagas la parte 2!

Ouija (EUA, 2014), de Stiles White, c/Olivia Cooke, Ana Coto, Darren Kagasoff, Bianca Santos, Douglas Smith, 89′.