La falta de presupuesto puede ser un escollo para cualquier realización, no sólo para filmar una película. En consecuencia, un análisis sobre una realización signada por esa realidad debería tener en cuenta esas dificultades, no para ser benevolente, sino para suponer un techo de aspiraciones. En criollo, saber hasta dónde pueden llegar las expectativas del espectador en una película hecha con dos mangos.

Muy diferente debería ser el análisis cuando una película que presuponemos podría haber conseguido fondos suficientes para utilizar mejores tecnologías y recursos, elige desfinanciarse y filmarse con un celular. Ese es el caso de Perturbada (Unsane), la película del reconocido Steven Soderbergh, que fue filmada íntegramente con un Iphone 7 Plus.

Comenzando por la baja calidad que consigue la cámara, que es algo que el espectador nota desde el principio de la película aunque no sepa que específicamente se trata de un celular, ni de qué modelo; Perturbada sortea las críticas con virtud. No transcurren muchos minutos y ya sabemos que esa cámara contribuye a la estética de lo que se intenta mostrar: un supuesto desorden mental de la protagonista, interpretada por Claire Foy, que le escapa a un acosador que se le aparece hasta en la sopa. Esa baja calidad, por momentos la falta de luz, el gran angular que alarga y acorta distancias, que deforma aportando vértigo, pareciera desde el vamos sentenciar que Claire Foy sin dudas interpreta a una mujer con desordenes mentales. En conclusión, lo que para algunos puede ser un impedimento, en esta película Soderbergh pretende volverlo virtud, aunque sabemos que una película no es sólo la cámara.

Como dijimos, es evidente que la protagonista tiene algún tipo de desequilibrio. Y la idea se refuerza  cuando voluntariamente se acerca a una institución de salud mental. Ahí se corroboran las intenciones del film. Pero, cuando en esa visita al hospital mental la protagonista queda encerrada producto de un engaño, o una estafa, la película de Soderbergh comienza a meterse en una camisa de once varas.

Habíamos evacuado las dudas sobre si esta chica estaba mal o no. Sabemos que sí, pero a la vez, la película, por medio del suspenso y un trillado hospital mental, se va anotando en el género del terror. ¿Puede también Peturbada ejercer una crítica al sistema de salud? Sí. A esta altura, esas parecen ser las tres aristas de una película que lentamente comienza a enrarecerse, pero nunca a aburrir.

Hay cuestiones que el espectador va masticando de manera inconsciente mientras ve la película. Sin embargo, nadie puede detenerse en medio de la expectación para realizar un gran análisis, por lo menos sin perder el hilo. En este caso, cuando Perturbada va llegando a la mitad, luego de algunos giros narrativos, lo que parecía ser una fija ―que la protagonista estaba “loca”― parece ponerse en duda. El tándem que forma con su madre y otro interno son algunos de los detalles por los que el espectador se confunde. Pero no hay tiempo de pensar y no vale apretar pausa. No podemos volver atrás y chequear rostros, situaciones, ni repasar escenas anteriores. No nos queda otra, entonces, que aceptar esta confusión si lo que se pretende es seguir disfrutando la película. Porque si esta chica no está loca, no sólo la justificación de lo técnico (la cámara) podría caerse a pedazos, sino también razones varias del comportamiento del personaje. Entonces seguimos los pasos de la muy buena actuación de Foy, que ni ella sabe si debe hacer de perturbada, indignada, estafada o qué.

Cuando el acechador de la protagonista se hace carne y hueso ante los ojos del espectador, cuando no quedan dudas de que deja de ser una alucinación, comienza otro juego, la acción al servicio de lo trash. En ese sentido, Perturbada podría funcionar como prolongación de Psycho Terapy, el video clip de Los Ramones, en el que se focaliza la crítica al sistema de salud, la mediación y el trato profesional. Acá todos los personajes tienen su impronta bizarra, incómoda para el espectador, y el universo de lo “normal” brilla por su ausencia. Así avanza el desarrollo de la película, entre apuñalados y escenas típicas de locura, si pensamos que estamos dentro de un hospital mental.

Como veníamos, hasta antes del desenlace propiciado por una elipsis de varios meses en el tiempo, el dilema estaba en si la protagonista podría o no sobrevivir a su acosador. La crítica al sistema de salud era el contexto, y la duda que teníamos sobre si lo que pasaba era real o sólo existía en la cabeza de ella había desaparecido. Pero luego de ese anuncio “meses después”, nos encontramos con que la protagonista retomó su vida cotidiana. Entendemos que ya no puede haber acosador, pero la protagonista vuelve a sufrir experiencias traumáticas que reflotan la duda. Entonces… ¿es o parece?

No se puede afirmar si Perturbada deja un final abierto o falla. La respuesta a esa incógnita parece centrarse en el detalle inicial, en el uso del Iphone. ¿La baja calidad contribuye al punto de vista de la protagonista y sus desordenes mentales? ¿Que se llame Perturbada (Unsane) es una sentencia sobre lo que se contó? Eso queda a criterio del espectador: decir si esta película de Soderbergh es un experimento fallido, o una película liviana, entretenida, sin mucho nuevo que decir.

Calificación: 4/10

Perturbada (Unsane, Estados Unidos, 2018). Dirección, fotografía y montaje: Steven Soderbergh. Guion: Jonathan Bernstein, James Greer. Elenco: Claire Foy, Joshua Leonard, Amy Irving, Juno Temple, Jay Pharoah, Sarah Stilles, Collin Woodell. Duración: 98 minutos. Disponible en Amazon Prime Video.