No es ayer ni es hoy. No es aquí ni es allá. No se sabe si sus protagonistas son reales o imaginarios. Sus ropas no pertenecen a ningún tiempo ni lugar. Ellos solo aparecen ante los otros, confirmando (o no) sus expectativas. La nueva película de Christian Petzold es, desde múltiples niveles, compleja. La historia comienza con la huida que emprende el protagonista de un régimen fascista (de aquí, de allá, de antes, de ahora, de después, poco importa) y una promesa remota de libertad. En el medio, no hay sino tránsito. “No hay nada directo hacia México, necesitas tránsitos”, explica en Marsella el funcionario del consulado a nuestro protagonista, Georg, al confundirlo con un escritor alemán que se había suicidado días atrás (es decir, al confundirlo con su «doble», ese que resulta ser al mismo tiempo su opuesto, dado que Georg es un técnico que descree de la puesta en palabras y de la narración).

Basada en una novela de 1944 escrita por una exiliada alemana, Transit es una clara y contundente denuncia política de la violencia criminal en las fronteras estatales y del no-lugar de los migrantes y apátridas. El director completa así, de algún modo, sus miradas sobre el estalinismo y el nazismo, trabajadas en Bárbara y Ave Fénix. Pero también Transit es una excusa para deconstruir identidades, tiempos, roles y espacios. El film excede el plano político y el lugar de los refugiados en la Europa actual y se orienta a desarmar toda percepción lineal de los asuntos humanos. Distintos personajes interrogan: “¿quién olvida más rápido, el que deja o el que es dejado?”. La pregunta no encuentra respuestas, porque, en verdad, es imposible discernir entre uno u otro. En el tránsito, la política, la paternidad, el amor y las relaciones están en constante movimiento. Quien huye no puede sino esperar, quien deja no puede sino ser dejado, quien recuerda no puede sino olvidar, quien vive no puede sino ser fantasma, quien actúa no puede sino pensar y narrar. Dante tenía -y no- razón. En el infierno (de aquí, de allá, de antes, de ahora, de después), para usar la metáfora con la que Petzold alude a la espera –es decir, el purgatorio-, no nos desplazamos hacia adelante, como las vías rectas de un tren, sino en círculos.

Transit (Alemania/Francia, 2018), Dirección: Christian Petzold. Guion: Christian Petzold (sobre una novela de Anna Seghers). Fotografía: Hans Fromm. Montaje: Netina Böhler. Elenco: Franz Rogowski, Paula Beer, Godehard Giese. Duración: 101 minutos.