Luces intermitentes, música electrónica, mujeres vestidas de cuero y con miradas seductoras dan inicio a Hasta que me desates, un thriller erótico, mordaz, patético y atrevido. El cine de Tamae Garateguy siempre se ha caracterizado por no pasar desapercibido y su última producción no es la excepción. La indagación en los costados más oscuros de la naturaleza humana y las pulsiones que llevan a quebrantar cualquier límite aceptado socialmente son las temáticas recurrentes en la filmografía de esta directora y se hacen presente, una vez más, en esta trama audaz.

La historia presenta dos mundos paralelos: por un lado, el universo de Gonzalo Quintana (Rodrigo Guirao Díaz), un cirujano atractivo y adinerado, casado y con dos hijas, a quien se le muere un paciente en plena operación y tiene unas prácticas sexuales bastante particulares; por otro lado, la vida de la bailarina Clara Dalca (Martina Garello) está atravesada por la tragedia, un accidente automovilístico la dejó viuda, sin un hijo y con el cuerpo y rostro desfigurados.

El dolor punzante, la cicatriz visible y la que se esconde tras los tejidos de la piel son las puntas que tejen el encuentro entre estos dos personajes. Ella, desesperada, se acerca al consultorio del doctor Quintana rogándole que la ayude a morir durante la operación. Es que la pérdida de su familia la dejó tan marchita que ya no tiene ganas de seguir viviendo. Él sospecha de sus dichos, la persigue como un detective del film noir, se zambulle en lugares siniestros, invadidos de seres perversos, sedientos de dolor y comienza un amor sin prejuicios.

Las imágenes de la película de Garateguy son tan grises como el estado de ánimo de sus protagonistas. Días nublados, lluvia copiosa, vestimentas neutras, luces frías y paisajes urbanos conforman cada uno de los planos. Incluso esta gama de colores parece intensificarse en los momentos de mayor clímax emocional de estos marginales. También hacen su presencia elementos característicos del cine negro: pilotos, paraguas, un hombre con anteojos, la figura femenina con botas largas, cabello suelto, vestidos escotados y tapados (típico de la femme fatale). Más allá de este rasgo, la película establece conscientes filiaciones con el universo del terror, a partir de elementos como el sadomasoquismo, la necrofilia y la muerte, todos tabú dentro una sociedad. En el terror, todo aquello que amenaza la estabilidad del statu quo es considerado monstruoso. Así, Clara presenta un aspecto cadavérico, deforme, lleno de cicatrices desagradables, casi como una Frankenstein femenina, y Gonzalo asume los rasgos de un psicópata. Son personajes que se salen de las normas: mientras uno quiere morir, él otro quiere gozar sexualmente con un muerto. El horror en su máxima expresión.

Hasta que me desates es un gran hallazgo dentro de la cartelera porteña. Su título es tan sugerente sobre la carga emocional que se lleva a cuestas que, a veces, puede pesar tanto que se necesita de una ayuda extra para liberarla. En la película se encuentran guiños a la exquisita pieza La piel que habito (Pedro Almodóvar, 2011), a la obra de Cronenberg y aparecen reminiscencias de la fabulosa The Singing Detective (Keith Gordon, 2003) mediante la fórmula de aquél que fantasea sobre eventos que no llegan a concretarse en la realidad. Sin grandes pretensiones, con bajos recursos, Garateguy nos invita a sumergirnos en un mundo desconocido y punzante, el lado B de la vida, aquello que a veces pensamos pero que no nos atrevemos a confesar.

Hasta que me desates (Argentina, 2018). Dirección: Tamae Garateguy. Guion: Tamae Garateguy y Miguel Forza de Paul. Fotografía: Connie Martin. Montaje: Eliane Katz y Martín Busacca. Elenco: Rodrigo Guirao Díaz, Jazmín Rodríguez, Naiara Awada, Paula Corruega, Martina Garello. Duración: 82 minutos.