3_Days_to_Kill-Kevin_Costner-PosterLa propuesta es bien clásica: Ethan Renner (Kevin Costner) es un hiperrecontraarchigroso veterano de la CIA y un padre y esposo ausente que está, por supuesto, recontraenamorado de su esposa Christine (Connie Nielsen) y adora a su hija Zoey (una adolescente que no le da mucha bola). Además está enfermo, muy enfermo.

La trama se articula sobre la última misión: atrapar a un traficante de armas peligrosísimo que opera en Europa (conocido como «El Lobo») y a su principal colaborador (un tipo recontramalísimo conocido como «El Albino»). A esto se suma una femme fatale bastante berreta –pero también muy grosa- que es la que le encarga la misión a cambio de la promesa de “no morir” (aka una cura milagrosa en fase experimental) y un aumento para que, cuando se jubile, la guita le rinda un poco más (se ve que en la CIA no pagan tan bien como creíamos). Todo esto en el plano estrictamente laboral, mientras que en el plano personal se trata de hacer real la posibilidad de recuperar a su familia de la que –literalmente- se borró , ya que –perdón por el exabrupto- el primer reclamo que le hace la esposa es: «¡Hace cinco años que no sabemos nada de vos!». Para recuperar el amor -o al menos la atención de su mujer- recurrirá entonces a un elegante golpe bajo: la cita en la oficina de su abogado para firmar el testamento y contarle que se muere. Una delicia el tipo.

Pero esto no es nada comparado al efecto devastador que la legislación francesa provocará sobre nuestro héroe: de vuelta a casa, en París, se encuentra que su departamento ha sido ocupado por una familia (numerosa) africana. Como Ethan es un tipo civilizado, se los banca y se va a la comisaría a averiguar qué puede hacer y allí le informarán (en perfecto inglés aunque con cierto desgano mientras miran fútbol por TV) que la ley ampara a los refugiados y que, hasta la primavera -estamos en invierno-, no puede hacer nada. Esto en Texas no pasa.

Y la cosa sigue recorriendo todos los lugares comunes esperables: logra restablecer la relación con su hija aprovechando los tres días en los que la madre se ausentará por trabajo (de ahí el título de la película…), consigue atrapar al malo y al malísimo, y hasta tiene la posibilidad de reivindicarse como persona, a partir de las enseñanzas de los ocupas africanos que le «mostrarán» la importancia de los lazos familiares, la lealtad  y el amor en comunidad a pesar de la pobreza y las desventajas. En el interín hará nuevos amigos a partir de una extraña pero efectiva forma de relacionarse: primero los tortura, para sacarles información (literalmente a uno lo picanea con la batería del auto), y después, ya en confianza, conversan sobre lo complicado que se vuelve todo cuando nos toca ser el padre de una adolescente.

3 Days to Kill with Kevin Costner and Amber Heard

Mucha piña, mucha explosión y efectos grandilocuentes para el beneplácito de los amantes del género. Costner está interesante, viejito, algo desaliñado (aunque nunca se despeina), hay una vampiresa, algún «velado homenaje» a El Guardaespaldas, y cierto tono de comedia que nunca logra disimular el profundo sorete que es nuestro Ethan. La produce Luc Besson (quien además es uno de los responsables del guión), la dirige McG (Los ángeles de Charlie, Esto es guerra), todo en París, otro lugar donde todos hablan inglés para que todo se entienda. Nada del otro mundo.

Tres días para matar (3 Days to Kill, EUA/Francia/Rusia/Grecia, 2014), de McG, c/Kevin Costner, Amber Heard, Hailee Steinfeld, Connie Nilsen, Richard Sammel, Tómas Lemarquis, 117’.