maxresdefault“Todos nuestros miedos conducen al recto”. 

Gente Conversando (Terror al ano).

En el primer episodio de Love, la nueva serie que Judd Apatow y Paul Rust (que no es Rudd sino más bien un nieto de Woody Allen y, además, el protagonista) crearon para Netflix, hay una fuerte declaración de principios, o de miedos, que termina por ser el conflicto que pone en acción la trama para que los protagonistas se encuentren y todo pueda suceder.

De forma paralela, se narra, por un lado, la vida de Gus (Mr. Rust) que acaba de cortar con su novia y está en busca de nuevas experiencias y, por otro, las desventuras de Mickey (Gillian Jacobs), adicta múltiple que se encuentra transitando el ocaso de una relación intermitente con un peculiar ex novio.

En determinado punto, Gus está al borde de formar parte de un trío amoroso por primera vez en su conservadora vida y Mickey se cuestiona la existencia durante el servicio de una religión alternativa, al que fue arrastrada por su ex. Como es de esperar, las situaciones escalan al máximo y llega una ruptura que provoca que ambos personajes huyan despavoridos (y temerosos) del lugar donde se encuentran y terminen por conocerse en las calles de Los Ángeles.

NEOMu4Wk6s9uRV_1_bAsí, una vez más Apatow se muestra fiel a la tradición americana e instaura la monogamia como institución sacra y zona de confort universal. Cualquier factor externo que tienda a amenazar al arquetipo de la pareja heterosexual, léase institución familiar en potencia, es visto como una excentricidad socialmente aceptada de la que es mejor escapar o ignorar. El humanismo secular y “objetivo” del director es esencialmente materialista y rechaza cualquier posibilidad de un mundo espiritual (acá confunde filosofía budista con culto al dinero y marketing televangelista); el orden de lo invisible no parece existir.

A través de su obra, de Freaks and Geeks a esta parte, se puede leer a la inseguridad personal como base de su mitología y a la institución de la pareja como salvación del caos del mundo, con una mirada cada vez más pesimista a medida que pasan los años, pero que intenta disimular con un optimismo impostado. Cada vez más aferrado a esta idea y negado de otras realidades que no tengan a la familia como motor funcional de la sociedad, sus miedos se estancaron formando el vacío existencial que intentó representar en This Is 40.

Por estas razones, Apatow y compañía se encargan de condenar la libertad sexual y religiosa (entre otras) con su fascismo inconsciente (¿e inocente?) y moralista que se cree progre.

Love (EUA, 2016), de Judd Apatow, Lesley Arfin y Paul Rust, c/Paul Rust, Gillian Jacobs, 50′. Se puede ver en Netflix.